lunes, 11 de septiembre de 2023

El justiciero financiero

 He sido durante toda mi puñetera vida un dócil cobardica ante los abusos de los poderosos. 

Pero toda paciencia tiene su límite y llegó un día en que una gotita colmó el vaso de mi hasta entonces inagotable sumisa resignación pagana. Fue por una bobada de comisión absurdísima, un pequeño descubierto temporal de un euro o algo parecido y me cargan 35 euros de penalización.

Alguna vez antes había ocurrido. Entonces llamaba cabreado a mi banco y me devolvían lo robado, porque además es un cobro tan abusivo que es ilegal, aunque eso entonces no lo sabía.

Sin embargo en aquella ocasión, tras hablar con la directora de mi sucursal bancaria me dijo que no podía hacer nada, que tenía que reclamarlo a la central. Aquello tenía pinta de que pasaban de mí e intentaban amilanarme para disuadirme de reclamar, pero... consiguieron justamente lo contrario. Me cabreé tantísimo que vencí mi enorme pereza por estos temas y me puse a investigar acerca de los abusos de las entidades bancarias y financieras.

Fue un duro trabajo de documentación y aprendizaje por mi cuenta, pero me llegué a convertir casi en un experto en el tema. A cabezón me ganan pocos y con la debida motivación soy capaz de casi cualquier cosa.

Así que no solo reclamé lo que me había robado el banco indebidamente, sino que gracias a mis nuevos conocimientos decidí contratar a un bufete de abogados y les puse dos denuncias reclamándoles un pastizal por otros temas financieros con ellos. 

Me devolvieron el doble del dinero que reclamé y aún están pendientes un par de juicios por las denuncias que interpuse, que espero se resuelvan en 2024.

Aquí el abogado Sergio Nogués gozando la de sentencias que le ganan a Carrefour tarjeta Pass
Aquí mi abogado viniéndose arriba celebrando victorias ante Carrefour

También indagué tanto en el tema de abusos de financieras que decidí que ese bufete de abogados de Madrid me llevara una denuncia también por usura por una tarjeta revolving con Cetelem. También, por el mismo motivo denunciamos la tarjeta Pass de Carrefour. Y a mayores me animé también a denunciar a la financiera PSA Finance y otra financiación de otro vehículo con Cetelem (este caso más complicado me lo lleva un bufete de Barcelona).

Pues bien: la primera denuncia a Cetelem se resolvió el año pasado a mi favor con el resultado de que se me anulaba una deuda con ellos de casi diez mil euros y además me tuvieron que devolver dieciocho mil euros que me cobraron de más. Solo por este resultado ha merecido de sobra el esfuerzo de investigación  aprendizaje que tuve que hacer antes de animarme a denunciar. Eso definitivamente ha saneado mi economía.

Y no queda ahí la cosa. Hace unos meses me notificaron que también había ganado el juicio contra PSA Finance, aunque estos (que están menos acostumbrados a perder juicios) han recurrido y estoy a la espera de lo que resuelva la Audiencia Provincial.

Y hoy me han notificado que hemos ganado también el juicio a Carrefour (aunque denuncié movimientos de la tarjeta desde el año 1996, ¡cuando era PRYCA!). Les han condenado a devolverme todos los intereses y seguros que me han cobrado by the face y cancelar la deuda que aún tenga con ellos. Estos no creo que recurran porque les condenan constantemente por este motivo, así que antes de Navidad tendrán que abonarme lo que me adeudan.

Y aún quedan por resolverse las dos denuncias que tengo contra el banco y la otra que me llevan en Barcelona contra Cetelem.

Y ahí siguen ellos ganando montañas de dinero, pero... ¡qué bien sienta revolverse contra quien te pisotea!

viernes, 1 de septiembre de 2023

El difícil adiós

 Se deben creer que uno es bobo y que cuando se marcha de un sitio en realidad no quiere irse. Así que contactan contigo para tratar de demostrarte que tú en realidad no quieres irte, que estás confundido. Y empieza la terrible turra para tratar de retenerte.

—Que no, oiga —insistes— que es que he decidido irme, no es un capricho, se trata de una decisión bien meditada.

—Disculpe, no me está escuchando siquiera.

—Pues claro que no le escucho: pierde su tiempo y de paso el mío porque es que ya me he ido y no voy a volver de ninguna manera.

—Pero permítame que le cuente porque si me escucha verá que no le interesa irse.

—¡Ya decidí irme y no tengo que escuchar nada más!

Y el tipo entonces, en principio todo amabilidad, se empieza a poner pesadito y hasta faltón.

—¡Haga el favor de escucharme! —insiste con tozuda cansinez. 

—No quiero que pierda el tiempo, de verdad.

—No se preocupe, no pierdo el tiempo...

—Sí, pierde mi tiempo porque ya me he ido y no voy a volver, si lo he hecho es porque lo he meditado bien.

—¡Pero aún está a tiempo! La portabilidad aún no se ha ejecutado y le ofrezco un importante descuento durante seis meses nada menos.

portabilidad orange movistar+ vodafone simyo masmovil jazztel

—Mire, le he dicho que ya estoy en Movistar y no voy a volver a Orange: tiene mejor cobertura móvil y el deco se ve mucho mejor y la fórmula 1 está disponible en 4k. Y sí, ya sé que es más caro, pero prefiero pagar un extra y disfrutar de mejor calidad. ¡Y si tenían un descuento que podían ofrecerme habérmelo planteado antes de que pidiese el cambio  de compañía!

—¡Espere, puedo mejorarle el descuento!¡Doce meses!

—No, pero gracias. Buenas tardes, caballero.

PLONK!

sábado, 11 de marzo de 2023

Los amores de mi vida... cinematográfica

Como les contaba el otro día a propósito de mi súbito encaprichamiento con la actriz Donna Reed (particularmente en ¡Qué bello es vivir!, It's a Wonderful Life en el título original) recuerdo algunos personajes de la gran pantalla que me han enamorado tanto —por algún motivo— como para convertirse en mi ideal de mujer. 

poster español de la película La buena tierra (The Good Earth)

Recuerdo especialmente a dos, bien distintas en aspecto y personalidad.

La primera de ellas fue hace muchos años: aquella esposa abnegada que era capaz de darlo todo por el patán de su marido. Cuando acabó la película mi pensamiento gritó:

—¡Yo quiero una mujer así!

Hablo de la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Pearl S. Buck The Good Earth, dirigida por Sidney Franklin (La buena tierra, en España). 

La historia se centra en un granjero de China llamado Wang Lung y su relación con su esposa O-Lan.

Pasan por tiempos difíciles, incluyendo hambre y guerra, pero su amor por la tierra les da fuerza. 

El filme tuvo éxito crítico y comercial, ganando dos Premios de la Academia, incluyendo Mejor Actriz para Luise Rainer

Fue innovadora para su época en su retrato de personajes chinos por actores occidentales (hoy sería pecado mortal). La película se considera un clásico del cine estadounidense, aunque algunos la ven hoy como reflejo de estereotipos culturales obsoletos.

Luise Rainer interpreta a O-Lan en la película La buena tierra (The Gooed Earth)

El caso es que a mí ese personaje interpretado por la actriz alemana Luise Rainer disfrazada de china me enamoró, no tanto por su belleza como por su entrega  y lealtad incondicional con su pareja, me parecía entonces la máxima expresión sublimada del amor.

***

La segunda vez que me 'enamoré', esta vez en plena juventud, fue con la estupenda Novecento de Bernardo Bertolucci

Poster español de la película Novecento

Se trata de una épica película italiana de 1976 protagonizada por Robert De Niro, Gérard Depardieu y Burt Lancaster. La historia sigue a dos hombres nacidos el mismo día en 1900 en el campo italiano. Sus vidas toman caminos muy diferentes, ya que uno se convierte en un radical socialista y el otro en un terrateniente fascista. La película es un drama histórico que explora temas de política, clase y religión con las convulsiones políticas de la Italia del siglo XX como telón de fondo. 

Novecento se considera una de las mejores películas de Bertolucci, con su amplio alcance y elenco estelar, aunque su duración de más de cinco horas es inusualmente larga. La película fue nominada a varios Premios de la Academia, incluyendo Mejor Director para Bertolucci.

He aquí una escena de la actriz en el filme:

La actriz Dominique Sanda interpreta a Ada, el personaje del que me enamoré instantánea e inevitablemente. Ada es una de las protagonistas de la película. Es una maestra de escuela que se enamora de Olmo, el personaje de Gerard Depardieu, un campesino y socialista radical. Ada representa las ideas modernas y de izquierda que entran en conflicto con la vieja orden de la aristocracia terrateniente representada por el padre de Olmo, Alfredo. El romance de Ada y Olmo simboliza las luchas políticas y de clase en la Italia de principios del siglo XX. A través de Ada, la película explora temas de política radical, feminismo y sensualidad. La actuación de Dominique Sanda fue ampliamente elogiada como una de las mejores de la película. Ada se retrata como una mujer intelectual y de pensamiento libre. Ella alienta a Olmo a seguir la política radical y organizar a los trabajadores, le abre los ojos a las ideas socialistas como la lucha de clases. Y además está un poco locuela... ¿no es adorable y enamorable? Me volvió loquísimo entonces, ay (suspiro fuerte).




Introducción a las ciencias noéticas y otros saberes prohibidos

De escéptico convencido a explorador de la conciencia no local Desde que tengo uso de razón he leído, indagado e investigado acerca del sent...