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lunes, 10 de febrero de 2025

Odiseo, de Daniel Dilla

 

Portada de la novela Odiseo, del escritor Daniel Dilla, de la editorial PLASSON E BARTLEBOOM

Taganana es el alias con el que participaba en el antiguo blog del escritor Antonio Muñoz Molina y actualmente en el foro que lo sucedió extraoficialmente, El Ilustre Cenáculo, el escritor Daniel Dilla.

En cuanto llegó a mis oídos la noticia de que mi compi de aquellos foros cibernéticos había publicado su primera novela no dudé un instante en hacerme con ella, sabiéndolo digno merecedor de confianza y atención, así como de su gran preparación literaria. De hecho, no esperé ni a que el libro me llegara, sino que compré directamente en la web de la editorial Plasson e Bartleboom la versión electrónica para poder hincarle el diente de inmediato y también, cierto es, porque últimamente prefiero leer en e-book a leer en papel, cosas de mi proto-ancianidad, supongo. Otrosí digo que me encantaría que en la próxima feria del libro madrileña —que por mayo era por mayo— pueda hacerme con uno de esos hermosos ejemplares físicos con tan llamativa portada y dedicado por su autor in situ.

Así pues, he podido asignar un tiempo extra —del que habitualmente no dispongo— para la lectura de la novela, ya que con el programa Calibre me hice una copia en formato PDF para poder leer también en la pantalla del PC, aparte de disfrutar de la lectura del EPUB en mi dispositivo Kobo. Y a mayores pasé una copia a una app del móvil (android) en la que si le subes un ebook te lo convierte en un audiolibro con voces generadas por IA (de Eleven Labs, creo recordar), pero que son bastante decentes, sin la teatralidad de los actores de doblaje —cierto es—, pero muy dignas y con diversas voces masculinas y femeninas para elegir, pudiendo así mismo adecuar la velocidad de lectura (yo en algunos fragmentos iniciales particularmente densos usé una voz masculina a una velocidad de 0.90x; y en cambio ayer,  mientras paseaba por el campo en paralelo a las vías del AVE junto a mi perrita Dakota, concluí la lectura-audición seleccionando la agradable voz femenina —QMF, virtualmente— llamada "Sara Martín" a una velocidad de 1.10x).

Dakota y Maif caminan por el campo escuchando audiolibro en paralelo a las vías del tren

Son cuatrocientas páginas, una buena tirada.

La historia es atractiva: a un tipo, una señora X le hace la trece-catorce dejándole al cuidado de un perro mientras la individua entra a comprar "tabaco". Naturalmente, la mujer desaparece y el prota de la historia se queda con el animalito sin saber muy bien qué hacer.

Y aunque la novela se titula Odiseo porque se supone que el perro siempre vuelve a su Ítaca mitológica, lo cierto es que el perrillo tiene tantas "ítacas" como narradores distintos la novela (el animal aspira simplemente a la tranquilidad de un humano que lo cuide), así que más bien acontece, no como en el relato homérico, sino como en el breve cuento que escribió el magnífico escritor uruguayo Mario Levrero titulado "Historia sin retorno Nº 2"

Un perro, Campeón. Vivía solo con él y llegó a incomodarme. Lo llevé al bosque, lo dejé atado con una piola que pudiera romper con un poco de perseverancia y volví a casa.
En un par de días lo tuve rascando la puerta; lo dejé entrar.
Se me hizo intolerable; lo llevé a un bosque más lejano y lo até a un árbol con una piola más gruesa (sabía que el defecto no estaba en la piola sino en la fidelidad del animal, quizás tenía la secreta esperanza de que esta vez no pudiera liberarse y muriera de hambre).
Volvió algunos días después.
Entonces supe que el perro volvería siempre. No me atrevía a matarlo por temor a los remordimientos; y pensé que aunque lograra efectivamente perderlo, en un bosque más lejano aún, viviría con el temor constante de su regreso; atormentaría mis noches y enturbiaría mis alegrías; me ataría más su ausencia que su presencia.

Entonces dudé apenas un instante ante la majestad del bosque compacto que se alzaba ante mis ojos -umbrío, imponente desconocido-; resueltamente, comencé a internarme, y seguí internándome hasta que, finalmente, me perdí.

 Así pasa aquí también, Leonardo Agualusa deberá extraviarse en su propio bosque del porvenir para lograr deshacer esa unión que enseguida se forja con Odiseo.

La novela empieza un poco como aquellos relatos de Woody Allen recogidos en Cuentos sin plumas porque da comienzo con un prologuista que parece pretender (Cómo) acabar de una vez por todas con los prólogos. Después, este mismo prologuista, un vecino del prota, nos narrará en primera persona las vicisitudes acontecidas a Odiseo antes de arribar al puerto (a la puerta) de su vecino.

Esto del perro narrador, siendo original, no es del todo novedoso, pues ya se había hecho antes; recuerdo ahora, por ejemplo, Flush de Virginia Woolf o Tombuctú de Paul Auster, pero tiene su punto.

Perros narradores de la Literatura: Flush de Virginia Woolf, Tombuctú de Paul Auster y Odiseo de Daniel Dilla

El peso mayor de la narración lo lleva el personaje principal, Leonardo, aunque contaremos con varios más. Como en la célebre película Rashômon de Akira Kurosawa, que se basaba formalmente en un relato de Ryūnosuke Akutagawa titulado "En el bosque" (藪の中Yabu no naka, de 1922) en la que la película imita su estructura narrativa, en donde diferentes personajes ofrecen versiones contradictorias de un mismo evento. De modo análogo, aquí contamos con diversos narradores que nos irán explicando su versión de la historia en primera persona.

Daniel Dilla debuta con esta ambiciosa opera prima en la que se atreve a experimentar formalmente en diversos aspectos. Por un lado, me recuerda un poco al debut novelístico de Eduardo Mendoza con La verdad sobre el caso Savolta, donde el autor se sirve de diferentes materiales literarios fragmentarios para presentarnos la historia, pero también me recuerda un poco al virguero debut en la novela de Antonio Muñoz Molina con Beatus Ille, en la que igualmente se suceden acciones en distintas épocas y se hurta alguna información al lector.

EDUARDO MENDOZA (La verdad sobre el caso savolta) ANTONIO MUÑOZ MOLINA (Beatus Ille)

Las tres novelas debutantes comparten una estructura narrativa que rompe con la linealidad cronológica. Beatus Ille presenta una superposición de diferentes niveles temporales y narrativos; La verdad sobre el caso Savolta se construye a partir de la yuxtaposición de diversos documentos y perspectivas, y Odiseo mezcla sucesos del pasado y del presente a través del monólogo interior de su protagonista. Esta fragmentación temporal y narrativa, presente en las tres obras, genera una sensación de desorden y caos que desafía las convenciones tradicionales de la novela. Aunque con diferentes estrategias, las tres novelas presentan una multiplicidad de voces y perspectivas que cuestionan la autoridad de un único narrador. En Beatus Ille, la historia se construye a través de las reminiscencias de varios personajes; en La verdad sobre el caso Savolta se recurre a una variedad de documentos y testimonios y en Odiseo, aunque predomina el monólogo interior de Leonardo, la inclusión de diálogos, la voz del prologuista y las referencias a otros personajes generan una sensación de pluralidad.

La tripleta que analizamos se caracteriza por su hibridación de géneros y materiales. Beatus Ille integra cartas, documentos históricos, diarios personales y recortes de prensa. La verdad sobre el caso Savolta incluye recortes de periódicos, informes policiales, cartas, declaraciones judiciales y otros documentos. Odiseo, por su parte, combina monólogo interior, descripción, diálogo, reflexión filosófica y análisis del proceso de escritura. Esta mezcla de elementos contribuye a la complejidad y riqueza de la narrativa.

Odiseo, de Daniel Dilla

Asimismo, las tres obras incurren descaradamente en la meta-narratividad, incluyendo momentos de reflexión sobre el propio acto de escribir y la naturaleza de la literatura. 

y las tres novelas comparten algunos elementos que las acercan al género detectivesco. Beatus Ille presenta la investigación de Minaya sobre la vida y muerte de Jacinto Solana. La verdad sobre el caso Savolta se centra en la investigación del asesinato del industrial Savolta. Y en Odiseo, aunque de manera más sutil, también hay un componente de investigación a través de la búsqueda de significado y coherencia en el manuscrito.

Pero si tuviera que buscar en la actualidad un autor con quien comparar esta obra primera de Daniel Dilla, en realidad, a quien más me ha recordado es a Ottessa Moshfegh en sus primeros títulos, particularmente en Mi año de descanso y relajación.

Portada de Mi año de descanso y relajación de Ottessa Moshfegh

Al analizar las similitudes entre Mi año de descanso y relajación de Ottessa Moshfegh y Odiseo de Daniel Dilla, se revelan puntos de encuentro significativos que trascienden las diferencias superficiales de trama y estilo. Ambas novelas, desde perspectivas bien diferentes, exploran temas como la alienación, la identidad, el aislamiento y la búsqueda de sentido en un mundo contemporáneo que se presenta como caótico y deshumanizado. Tanto la narradora de Moshfegh como el protagonista de Dilla, Leonardo Agualusa, se encuentran inmersos en un profundo estado de aislamiento. La protagonista de Mi año de descanso y relajación decide encerrarse voluntariamente en su apartamento, desconectándose del mundo exterior y sumiéndose en un estado de hibernación inducida por fármacos. Por su parte, Leonardo en Odiseo se distancia de su entorno social tras su divorcio y se refugia en la soledad de su apartamento, donde su vida gira en torno a su perro, sus reflexiones y su proceso de escritura. Ambos personajes experimentan una profunda alienación y buscan, a través de sus respectivos caminos, una forma de sobrellevar la existencia.

La narradora de Moshfegh, que se define a sí misma como privilegiada pero a la vez como una vagabunda, se debate entre su deseo de encajar en la sociedad y su necesidad de huir de ella. La hibernación se convierte en un intento de reconstruir su yo a través de un distanciamiento radical de su entorno. En Odiseo, Leonardo lucha por reconstruir su identidad tras su divorcio, explorando su pasado a través de la escritura y la introspección. La figura del perro, Odiseo, actúa como catalizador de este proceso de autoexploración y autoafirmación. En ambos casos, la búsqueda de la identidad se convierte en un viaje introspectivo lleno de dudas e incertidumbres.

personaje alienado

Tanto Moshfegh como Dilla emplean la ironía y el humor negro como herramientas para abordar temas como la desesperación, el sufrimiento y la incomunicación. 

La protagonista de Mi año de descanso y relajación utiliza el sarcasmo y el autodesprecio para distanciarse de su entorno y de sí misma. En Odiseo, el humor surge de la distancia irónica del protagonista hacia su propio estado y del absurdo de ciertas situaciones. Esta estrategia permite a los autores abordar temas oscuros con una ligereza que resulta tan inquietante como reveladora, manifestando una voluntad de experimentación con la estructura narrativa. 

Moshfegh usa una narración en primera persona con un fuerte componente de monólogo interior que refleja el estado mental de la protagonista. Dilla emplea una estructura fragmentada en la que se alternan reflexiones, recuerdos y diálogos en estilo directo e indirecto, creando una sensación de desorden y caos que refleja el estado emocional del protagonista. 

Ante la alternativa de ser hincha futbolístico del Real Madrid es mejor hacer como hizo Odiseo  ;)

Tanto la protagonista de Moshfegh como el narrador de Dilla reflexionan sobre el proceso creativo y la naturaleza de la escritura. En Mi año de descanso y relajación, la protagonista considera su año sabático como un proyecto vital que la llevará a una transformación personal, mientras que en Odiseo, la escritura se convierte para Leonardo en una forma de autoexploración y reconstrucción de su identidad. La novela se convierte en un espacio de reflexión sobre la creación artística y la relación entre vida y literatura. En ambos libros la conciencia meta-narrativa se hace evidente. A pesar de que las dos obras retratan la alienación y el aislamiento, también se vislumbra una búsqueda de un sentido trascendente. La hibernación de la protagonista de Moshfegh puede interpretarse como un intento de alcanzar un estado de conciencia superior o de hallar una respuesta a sus interrogantes existenciales. En Odiseo, Leonardo trata de encontrar un significado a su vida a través de la escritura, su relación con su perro y la reconciliación con su pasado. 

La alegría de patinar de Leonora Carrington (La joie de patinage) (The Joy of Skating)

En fin, tampoco pretendo darles tanto la brasa; confío en haber podido alumbrar un poco sobre esta novela: Odiseo es un libro que se resiste a las lecturas fáciles y lineales. Su riqueza reside precisamente en su complejidad y en la multiplicidad de voces que la componen. La obra de Leonardo Agualusa es un laberinto de espejos donde la identidad, la memoria y el lenguaje se entrelazan en una reflexión profunda sobre la experiencia humana. El lector, lejos de encontrar respuestas definitivas, se ve invitado a participar en un diálogo abierto con el texto, descubriendo en cada nueva lectura novedosos matices y significados. Forma y contenido son inseparables y los recursos estilísticos empleados no son meros adornos, sino que contribuyen a construir una obra que es, al mismo tiempo, parcialmente autobiográfica (resulta complicado no mirar a Odiseo como un trasunto de Volga, 'la perrilla de Dilla'), ficción y reflexión sobre la escritura. La novela se erige como una exploración de los límites del yo y de las posibilidades del lenguaje para dar forma a la experiencia humana. Es una obra que, lejos de ofrecer respuestas, invita a la reflexión y al cuestionamiento constante. 

Recreación con IA de Leonardo Agualusa y del perro Odiseo inspirados en Daniel Dilla y la perra Volga

Incursionen en este universo de Leo y Berni Agualusa, de Mateo León, de Elena Nevisca y compañía, si acaso están preparados para dejarse someter al runrún rumiacional de la loca de la casa, esos monos inquietos de la introspección en una mente atormentada y confusa, si están dispuestos a escuchar y padecer esos acúfenos sin dejarse intimidar, adelante, no sean cobardes.

Mi enhorabuena (y mi envidia tan sana como pueda serlo) a Daniel Dilla (Taganana para mí) por este debut novelístico tan admirablemente escrito y estructurado.

Y concluyo esta chapa dejándoles con este vídeo con un podcast que he creado con la IA de Google NotebookLM alimentándolo con la novela de Taganana. ¡Increíble cómo progresa la tecnología! 

Para que no parezca que trato de colar unas voces de IA como reales, he bautizado a los "expertos literarios" del podcast con unos nombres claramente ficticios y uno ha tirado para ello sin pudor del viejo caca-culo-pis, pues independientemente de mi edad, me sigo considerando un chavalín

Disfruten.

jueves, 16 de enero de 2025

Delicias oníricas

En mi sueño me había hecho conocido en el mundo de la cultura porque el director de cine Álex Montoya había adaptado en un largometraje mi relato publicado en el libro "Relatos con codeína" titulado «La hija del coronel».

El director de cine Álex Montoya

Resulta que se había convertido en la gran película de la temporada, acaparando todos los premios más importantes, incluso siendo la nominada por España a los premios Oscar.

Así que mi primera gran aparición pública fue en la Gala de los Goya en la que subí junto a Álex para recoger, como co-guionista, el Goya al mejor guion adaptado. Primero agradeció él brevemente y a continuación me cedió la palabra. Dada mi timidez y por temor a aburrir a la gente me limité a mirar al público y los señalé mientras decía "gracias a todos", e hice la forma de un corazón juntando mis dos manos —como hacen los chavales ahora— uniendo los dedos índices arriba y los pulgares en la parte de abajo; asimismo tras eso separé las manos, las alcé y esta vez crucé el pulgar con el índice en ambas manos, dibujando dos pequeños corazoncitos al modo coreano. 

Resultó que TVE —que retransmitía la Gala urbi et orbe— estrenaba en esa ocasión Deaf Sign GPT, una IA que interpretaba el lenguaje de signos de los sordomudos y lo traducía inmediatamente proyectando los subtítulos en el escenario. Y por algún motivo comenzaron a aparecer frases sin sentido traduciendo mis simples gestos cariñosos de corazoncitos como si fuera un discurso inconexo y absurdo que recordó un poco a cuando Alfredo Landa subió a recoger su Goya y le dio un ictus sobre el escenario. La gente empezó a reír al darse cuenta de lo sucedido, así que me vi impelido a concluir mi intervención imitando a Antonio Ozores gritando con mucha gesticulación:

—¡No, hija nooooooo!

Aprovechando ese gran momento de risas en todo lo alto Álex me tomó del brazo y salimos del escenario sin dejar de saludar hasta desaparecer. 

Entre la brevedad del discurso de aceptación y las bromas virales que se hicieron a continuación en redes se ve que les caí en gracia a 'Los Javis' (Javier Ambrossi y Javier Calvo), porque me invitaron a una estupenda fiesta que daban en su casa, esa tan chula que cuenta con una puerta de entrada tan grande que parece un castillo.

Fiesta posterior a los premios Goya en casa de Los Javis (Ambrossi y Calvo)

Allí estaba yo como una estrella más de la cultura deambulando sin rumbo en solitario, pues no conocía a nadie... bueno: nadie me conocía a mí.

Hablé primero con Javier Calvo, el alto de los Javis, y no sé por qué me prestó, para que lo probara, un artefacto que era una especie de masajeador de cuello y espalda que se colocaba como una mochila. Me lo puse y lo más increíble es que a la vez que te masajeaba ibas levitando a unos cincuenta centímetros sobre el suelo. Avancé así por un largo y espacioso pasillo y al final del mismo se encontraban unas hermosas jovencitas haciendo yoga o algo así, vistiendo unas prendas de ropa vaporosas tan transparentes que dejaban bien a la vista sus encantos, a una se le veían las tetas (parecidas a las de Florence Pugh), a otra un prieto culo y a otra el mismísimo chirri medio depilado. Yo flipaba recreando mi vista con aquellos cuerpos mientras literalmente levitaba y recibía un agradable amasamiento en espalda, hombros y cuello. Las chicas se me acercaban y me rodearon admirando el dispositivo.

Fiesta con Los Javis

—¿Te hace volar eso?

—Flipas tú también, ¿verdad? ¡Es total! —le dije—. Toma, prueba.

Se lo puso y alucinó y mientras tanto se me acercó mucho a la cara una muchachita rubia bien mona que me miraba super coqueta e insinuante. La besé en los labios gustosamente, pero de pronto reculé y le dije:

—Ostras, tía, no sé si ahora es preceptivo obtener un consentimiento expreso antes de dar un beso, pero me pareció que venía a cuento y te lo he plantado sin preguntar, espero que no me canceles, porfi, que acabo de empezar.

Fiesta de Los Javis

La muchacha se echó a reír, pero se apartó porque venía Javier Ambrossi a saludarme muy amablemente y diciendo cuánto le complacía mi relato, porque —según me refirió— se había comprado el libro tras ver la peli de Álex Montoya, aunque el filme no se tituló como mi cuento, sino que se estrenó con el título más comercial de «La Gran Cena de Nochebuena».

Tras un rato de animada conversación me dio la impresión como de que estaba un poco coqueteando conmigo, así que, para desviar el tren de esa vía muerta, le pregunté con grande entusiasmo por su hermana, Macarena, a quien  idolatro.

—No ha podido venir, está rodando en Estados Unidos.

—Ya es hora de que triunfe internacionalmente, se lo merece.

Woody Allen en El dormilón
robot Optimus de Tesla









En ese momento aparecieron dando palmas para que fuéramos al comedor dos robots humanoides como los de Elon Musk, los optimus esos de Tesla, pero estaban tuneados como los de Woody Allen en «El dormilón» (Sleeper, 1973).

Me di cuenta de que uno de ellos parecía un poco borracho, como el de «El guateque» (The Party, 1968).

Fotograma de la película El guateque (The Party, 1968)

Qué puta rabia me dio despertarme justo en ese instante, qué frustrante, joder.



jueves, 13 de junio de 2024

«Undante el guardián» de Juan Pérez Díaz

Poco se conoce acerca de la intervención española en la guerra de Vietnam, pero sí: existió.

El presidente estadounidense Lyndon B. Johnson, envió una carta al jefe de Estado español, expresando la necesidad de incrementar las tropas en Vietnam y su convicción de que las perspectivas de paz aumentarían si otros países compartieran sus esfuerzos. La petición de Johnson fue clara y directa.

La respuesta de Franco, fechada el 18 de agosto de 1965, demostró su aguda visión militar. En su carta, Franco señaló que la subversión en Vietnam era un problema político más que militar. Reconoció la dificultad de neutralizar una “guerra de guerrillas” en la jungla asiática y destacó la importancia de comprender las raíces de los conflictos en los países nuevos. Además, hizo consideraciones positivas sobre el líder comunista vietnamita, Ho Chi Minh, al que tenía por un patriota. 

[Aquí se puede leer la carta entera]

portada de la novela Undante el guardian de Juan Perez Diaz
Portada del libro "Undante el guardián"

Pero el dictador español le debía mucho a los norteamericanos y así, para no quedar mal del todo, decidió enviar una unidad médica para ayudar en el conflicto. De esta manera el habilidoso gallego hacía equilibrios para, por un lado no interferir en conflictos extranjeros, pero por otro lado no desairar a su mayor aliado, contribuyendo con esa especie de primera misión humanitaria y sanitaria. A pesar de todo ordenó Franco la mayor confidencialidad al respecto de ese envío de tropas españolas a Vietnam, tanto que servidor se acaba de enterar recién.

En 1966 se pidieron varios voluntarios para desplazarse hasta el delta del Mekong y uno de ellos fue el padre del protagonista de esta novela que hoy vengo a recomedarles: «Undante el guardián», publicada por mi amigo Juan Pérez Díaz en la editorial pandemia.be.

Gracias a esta novela me he enterado de esta historia de las tropas españolas en Vietnam, así como de otros varios asuntos que desconocía.

Edificio del internado del Patronato Militar Virgen de la Paz en Ronda en la actualidad
Edificio del internado del Patronato Militar Virgen de la Paz en Ronda en la actualidad

En este aventurerismo intrépido y temerario de su padre se escuda Juan, el protagonista de esta historia autobiográfica, para justificar su insistencia en pedirle a su padre que le enviara a un lejano internado militar.

Yo, que estudié en ese mismo internado y conocí a Juan cuando llegó a él, puedo dar testimonio de que una de las cosas que más nos llamaba la atención de aquel nuevo alumno era su insólito entusiasmo por vivir en un internado, cuando la mayoría de nosotros estábamos allí de modo involuntario o cuando menos desapasionado. En cambio a él se notaba que le gustaba esa posibilidad de aventuras lejos de su Albacete natal.

Aquel espíritu inquieto buscaba un espacio mágico en el que poder experimentar su propio Vietnam... su Brigadoon, su Shangri-La. Y ese lugar para él fue el Patronato Militar Virgen de la Paz, en Ronda (Málaga).

Óscar Maif sostiene en su mano un ejemplar de la novela Undante el guardia de Juan Perez Diaz
Óscar Maif sostiene un ejemplar de "Undante el guardián" de Juan Pérez Díaz

En la serranía en la que halló el poeta Rilke su "ciudad soñada" se encontró como pez en el agua y desde luego que no paró de nadar y de salpicar. Igual algún lector desconocedor del personaje podría pensar que hay demasiada imaginación en el relato, pero servidor vivió allí con él y puede atestiguar que el relato es de lo más verídico. Yo fui una de esas personas privilegiadas a las que le mostró aquel desconocido, prohibido y peligroso laberinto del tejado.

No voy a revelar más, lean con deleite esta breve novela gótica y de aventuras tan bien contada, dividida en diez capítulos narrados en tercera persona y con un emocionante epílogo en primera persona. Servidor estuvo toda la madrugada leyendo la historia, sin poder soltar el libro hasta acabarlo, porque logró transportarme con mucha emoción a aquel preciso instante en el espacio y el tiempo en el que coincidimos en ese sitio mágico que marcó nuestras vidas y personalidades. Está en Amazon y en la web de la editorial Pandemia.be

Info del autor Juan Perez Diaz en la web de la editorial Pandemia.be
Info del autor Juan Pérez Díaz en la web de la editorial Pandemia.be


miércoles, 1 de marzo de 2023

La fábula de la rana y el escorpión

Hete aquí que para entrenarme otro poco haciendo vídeos con Fliki voy a aprovechar para contarles la interesante e instructiva fábula de la rana y el escorpión que es una historia que todo el mundo debería conocer, máxime en estos tiempos en los que estamos tan con el culo al aire por el injustificado buenismo imperante. 

Tomen nota y estén atentos a los muchos escorpiones que nos saldrán al paso...

lunes, 20 de noviembre de 2017

Persebú

Hace un puñao de años tremendo tuve una "casera" en cierta población de la provincia de Málaga, que al verme sacar del maletero del coche tantas cajas con libros encontró un buen tema del que hablar conmigo: Literatura.

La señora empezó a hacer toda una apología de la lectura de lo más loable. Me preguntó por mis gustos y tal.

Al final me confesó que su autor favorito era "Persebú".

—¿Quién?

Persebú, ¿no lo conoce?

—Ahora no caigo... ¿qué ha escrito?

—Muchos libros muy famosos como "Viento del este, viento del oeste"...


Recuérdenme que otro día les cuente otra anécdota que tengo con Pearl S. Buck, en concreto con "La buena tierra".

Saluti a tutti!

lunes, 6 de noviembre de 2017

Ya está disponible mi libro de relatos "Relatos con codeína"

https://www.amazon.es/Relatos-codeina-Oscar-Maif/dp/1978341695/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1509969165&sr=8-1&keywords=maif

Tras algún retraso inesperado al fin tengo en mis manos a mi criaturita, mi tesoooroooo...

Aunque tenía miedo a que pudiese haberse producido algún fallo de descuadre en imprenta, me ha alegrado mucho comprobar que ha quedado perfecto, tal cual se veía en la vista previa de la plataforma. Veo que ha sido impreso en Gran Bretaña, ¡gran trabajo!

En fin, señoras y señores, si se animan pueden encargarlo pinchando sobre la foto, está en Amazon.

También hay un versión electrónica.

Les dejo unas fotos y más tarde intentaré subir un vídeo. 



Para quienes andaban intrigados aclararé que el niño que hay al fondo de pie soy yo.













Saluti a tutti!

domingo, 29 de octubre de 2017

Popoco Maogo

Relatos con codeína, de Óscar Maif
Tal como adelantaba en mi entrada anterior ya está disponible mi libro de relatos: aquí en Createspace o aquí en Amazon. Y no solo la versión impresa en papel, sino también la versión electrónica para ebooks en la gran web de libros. En la foto puede observarse que ya aparece su código de barras.

Eso sí, aviso: aún no he recibido mi copia impresa, así que no sé si ha quedado perfecta, tal como aparecía en la vista previa en el visor digital de la plataforma o si se habrá 'descuadrado' algo. 

Supongo que me llegará el martes o el miércoles y entonces subiré un vídeo y fotos para que se vea cómo queda.

La versión digital sí he comprobado que se ve de lujo, al menos en el kindle de mi hija, en mi viejo cacharro se ve con menos lujo en su presentación, pero se lee estupendamente.

El título de esta entrada hace referencia a aquel antiquísimo chiste que decía algo así como:

—¿Sabes cómo se llama el ministro de Marina japonés?
—No...¿cómo?
—Popoco Maogo

Pues eso me ha pasado a mi esta semana, que popoco maogo ante el pequeño retraso que ha sufrido el libro.

Captura y cupón ONCE cuponazo
Pero cuando estuve a punto de ahogarme de verdad fue la noche del viernes al escuchar en la radio el sorteo del cuponazo de este finde, porque por algún motivo tengo buena capacidad para memorizar los números y esta semana, cuando paré a repostar en una gasolinera se me antojó un cupón que vendían allí. Y lo recordaba.

Aquí les muestro una foto para que comprendan mi sobresalto...

Ya me ocurrió esto mismo en el sorteo de la Lotería Nacional de Navidad en el año 2002: ¡no gané el Gordo por un número!

Así que confío en que aquella frase tan socorrida de que a la tercera va la vencida se haga realidad algún día (y que no tarde mucho).

Saluti a tutti!


¿Y si Dios nos está entrenando? La teoría que une el DMT, el karma y los ángeles

Un cerebro humano fabrica, en su propia glándula pineal, una molécula capaz de abrir la puerta a un mundo poblado de seres. No fantasmas dif...