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lunes, 27 de noviembre de 2017

Improvisando chistes laterales

Ayer, mientras veía el fútbol en la tele con la siempre agradable compañia de mi hijo, en un momento dado la realización se centró en la zona de los banquillos y se escuchó un absurdo gritito extraño y ridículo que no supimos identificar. 

Nos miramos sincronizadamente, con extrañeza, el uno al otro, como compartiendo un reciente "déjà vu".

¿Pero qué puñetas está haciendo tu neumólogo ahí? —logré anticiparme.

Saluti a tutti!

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Diosa Fortuna haciéndome la cobra, again...

Mira que la ando rondando con el mejor despliegue de todos mis encantos, pero chiquilla...¡no hay manera!

Cuán esquiva es, la puñetera.

Ocurre que cuanto más me dribla más me motivo para conseguir sus favores.

Dada esta mi característica de ser tan persistente cuando quiero algo, mi padre solía decir que la chica que me gustase "ya puede darse por follada".

O acabo ludópata o esta acaba cayendo rendida.

A los dioses pongo por testigo.


P.S.- Y en el quinigol me he quedado a un acierto de ganar cinco mil pavos. 😐

Saluti a tutti!

miércoles, 8 de abril de 2009

Cuando Eurovisión era algo

Corría el año 1980.

Por entonces yo cursaba 7º curso de E.G.B. en un colegio de Alcalá de Henares.

Uno de mis compañeros de clase era belga... de Bélgica.
 
Yo era -y sigo siendo- un forofo del fútbol, del Barça primero y de la selección española después.
 
Se jugó un partido amistoso entre Bélgica y España.
 
Perdimos.
 
El jodido belga no hacía más que restregármelo constantemente, sabiendo que yo me picaba, máxime cuando antes del partido me había permitido fanfarronear acerca del chorreo que les íbamos a meter.
 
Me tenía harto el belga, cada día lo mismo. Mas hete aquí que llegó el festival de la canción de Eurovisión, cuando aquello aún era algo medio digno de atención y gozaba de una cierta popularidad.
 
España no desempeñó un gran papel, quedamos duodécimos, pero los belgas me regalaron esta impagable interpretación que les colocó en los últimos lugares de la clasificación, disfruten del vídeo.



Así que desde el día siguiente hasta final de curso cada vez que veía al belga me ponía las manos sobre las cejas así —cual indio oteando el horizonte— y empezaba a cantarle aquel patético estribillo: "E-go-vi-sión, e-go-vi-sión, e-goooo-viiii-siooon".

¿Y si Dios nos está entrenando? La teoría que une el DMT, el karma y los ángeles

Un cerebro humano fabrica, en su propia glándula pineal, una molécula capaz de abrir la puerta a un mundo poblado de seres. No fantasmas dif...