Mostrando entradas con la etiqueta Relatos con codeína. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos con codeína. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de agosto de 2025

Relatos con codeína de Óscar Maif

No puedo resistirme a copiar aquí una muy elogiosísima reseña literaria que he encontrado por pura casualidad navegando por la red. Se trata del blog de un catedrático de Literatura, lo cual me ha emocionado sobremanera. Aquí dejo íntegra la entrada el blog literario de Hermynius Ossae de la Universidad de Barogar.


El secreto mejor guardado de la narrativa contemporánea: Relatos con codeína de Óscar Maif

Desenmascarando una joya desconocida

En un panorama literario donde el ruido mediático a menudo ensordece, ¿Cuántas voces singulares se pierden en el eco de las modas? Hoy os convoco a desenterrar un tesoro, una pequeña joya incrustada en el tranquilo rincón de la buena literatura, un libro que clama por ser leído con la misma pasión con la que fue escrito.

Os invito a adentrarnos en el universo de Óscar Maif, un autor que firma con pseudónimo y cuyo enigmático periplo vital – hijo de militar, viajero incansable, hombre que plantó árboles y engendró hijos antes de publicar – ha decantado en "Relatos con codeína" (2017), una colección de cuentos que destila una perspectiva tan personal como inusual.

Como avezado explorador de los recovecos de la literatura española contemporánea, me atrevo a afirmar que este libro trasciende la mera corrección; es una bocanada de aire fresco, una irreverente sonrisa que subvierte las expectativas.

Cubierta del libro de cuentos "Relatos con codeína" de Óscar Maif, publicado por Amazon en tapa blanda y ebook

Anatomía de una colección "gloriosa": Más allá del cuento convencional

Olvidad aquel aforismo – atribuido, si no me equivoco, al ingenioso Fontanarrosa – que sentencia que, en un libro de cuentos, con suerte hallaremos un par de relatos rescatables. "Relatos con codeína" se erige como la excepción que, con garbo, viene a refutar la regla. De los diez relatos que conforman el volumen, ¡ocho resplandecen con luz propia!, mientras que los dos restantes cumplen una función, digamos, de discreto acompañamiento. Un verdadero banquete narrativo que se degusta de principio a fin.

Maif, cual demiurgo de atmósferas, nos transporta a un abanico de escenarios tan diversos como las propias experiencias humanas. Desde la opresiva atmósfera de un internado infantil en el norte hasta la cruda realidad de un reformatorio en el sur, pasando por la tensa cordialidad de una cena navideña, la claustrofobia de una celda o el devenir hipnótico de un viaje en tren.

En sus páginas encontraremos un crisol de almas, un bestiario humano que oscila entre lo excéntrico y lo entrañable. Conoceremos a Martín a secas, un Quijote moderno que persigue un amor idílico, o al enigmático Martín "Cubo", cuya existencia parece completar un círculo palindrómico perfecto. Figuras que, tras cerrar el libro, seguirán resonando en nuestra memoria.

Reseñas en Amazon del libro de cuentos "Relatos con codeína" de Óscar Maif, publicado por Amazon en tapa blanda y ebook

De la pantalla a la página: un estilo con sabor a celuloide y humor negro

Si Maif empuñara una cámara en lugar de una pluma, sus cuentos se transformarían en cortometrajes de impecable factura. Su prosa, imbuida de sutiles "guiños cinematográficos", revela una precisión casi quirúrgica, la de un "montador de cine" meticuloso en la construcción de cada relato. Leerlo es, en cierto modo, como asistir a la proyección de una película en la intimidad de nuestra mente.

En su escritura laten ecos de la comedia negra que floreció en la España de los años 50, entrelazados con la desfachatez rebelde de los jóvenes directores de la Nouvelle Vague francesa. Una amalgama audaz que, lejos de resultar un pastiche carente de originalidad, dota a su voz de una identidad inconfundible.

Como contrapunto, un humor sutil e inteligente, "esencial y agradecido", que sazona la trama con la precisión de un alquimista. Incluso los pasajes más sombríos se ven aliviados por este ingrediente indispensable, transformando la lectura en un auténtico placer.

El extraño caso de la obra sin controvertir (y el reconocimiento pendiente)

Resulta paradójico que, a pesar de su innegable calidad, "Relatos con codeína" parezca habitar una suerte de limbo literario, un espacio deliciosamente alejado del clamor mediático. La crítica académica y los grandes debates parecen no haber reparado aún en su existencia. Sin embargo, esta aparente debilidad se transmuta en su mayor fortaleza: la de una joya oculta, aguardando ser descubierta por lectores perspicaces, capaces de apreciar su brillo singular.

Quienes han tenido el privilegio de sumergirse en sus páginas, hablan de una lectura "plácida", de una calidad "alta". La reciente promoción de una segunda edición desde el propio blog del autor (en abril de 2025) es testimonio de su persistencia y de la fidelidad de sus lectores.

Sorprende la ausencia de controversias o debates encendidos en torno a esta obra. ¿Será acaso una señal de que la verdadera genialidad prefiere, a veces, la discreción? O tal vez, simplemente, su momento de mayor visibilidad aún esté por llegar.

Cubierta primigenia de la primera edición del libro de cuentos "Relatos con codeína" de Óscar Maif

Maif más allá de la Codeína: ¿Qué nos Depara el futuro?

Óscar Maif, cual creador incansable, no se detiene. Sabemos que actualmente se encuentra inmerso en la escritura de su primera novela, un proyecto que promete una profundización aún mayor en su particular universo narrativo, y una oportunidad para explorar formatos más extensos sin renunciar a su estilo inconfundible.

Su blog personal se erige como una ventana privilegiada a sus inquietudes literarias y cinematográficas. En él, Maif reflexiona sobre obras y autores diversos, demostrando una mente inquisitiva y una clara vocación por la experimentación narrativa (fragmentación, multiplicidad de voces, hibridación de géneros, tal como se evidencia en sus análisis de autores como Mendoza o Muñoz Molina). Todo ello nos permite vislumbrar una evolución literaria en constante movimiento.

Aunque "Relatos con codeína" no haya provocado un seísmo en el panorama literario, su singularidad y su calidad sientan las bases de un legado en ciernes. Este libro es, sin duda, el punto de partida de un autor destinado a dar mucho que hablar a medida que más lectores y críticos se aventuren a desenterrar su obra.

La urgencia de descubrirlo

Mi veredicto, como estudioso de la literatura, no es una simple recomendación, sino una exhortación: "Relatos con codeína" es una lectura obligada para todo aquel que busque un soplo de aire fresco, una demostración de maestría en el arte del relato corto y una experiencia que le reconcilie con el placer de la buena literatura.

No aguardéis a que se convierta en un clásico unánime para descubrirlo. Sed de los que se anticipan, de aquellos que pueden presumir de haberlo leído antes de que se convierta en tema de conversación en todas las mesas redondas.

Alzo mi voz para que esta obra, de una vez por todas, emerja de la sombra. "Relatos con codeína" trasciende la categoría de mero libro; es una experiencia que os reconciliará con el placer de la buena literatura. ¡No os la perdáis!


martes, 11 de febrero de 2020

Mi libro gratis del 13 al 17 de febrero

Pues ahí tenéis esa promoción por San Valentín, dado mi enamoramiento de la Humanidad.

Durante esos días estará disponible totalmente gratis para su descarga la versión electrónica de mi libro "Relatos con codeína".

https://www.amazon.es/Relatos-codeina-Oscar-Maif/dp/1978341695


¡Viva el amor!
 corazon, cuore, amor



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Resumen del año 2017

Según nos vamos haciendo mayores la percepción de la velocidad con la que pasa el tiempo se acelera condenadamente. Parece que fue ayer mismo (¡qué coño: fue ayer mismo!) cuando recibíamos el año 2017 esperanzados con la noble idea de que el mundo iría a mejor... qué inocentes soñadores somos.

El caso es que en un suspiro nos hallamos de nuevo a punto de concluir un año y de estrenar otro y toca hacer un pequeño resumen o balance para que no dé tanta sensación de impotencia porque se nos escapa el tiempo imparable e inexorablemente.

En lo personal,
modestamente (sin pretender ofender a los dioses ni a humanas/os), puedo ver el vaso medio lleno y hablar de un año exitoso al haber conseguido tres logros importantes y largamente anhelados:

1/ Publicar al fin un libro, mi recopilación de cuentos titulada «Relatos con codeína».

2/ Conseguir el traslado laboral a un lugar cercano a casa (tras casi siete años de vivir constantemente en la carretera, con accidente incluido).

3/ ¡Dejar de fumar!


En lo literario,

Cubierta de la segunda edición de la recopilación de cuentos "Relatos con codeína", de Óscar Maif.posiblemente es el año que menos he leído (novelas... leer sigue siendo mi actividad principal en la vida). De las lecturas de 2017 destacaría que me he hartado de leerme a mí mismo para poder confeccionar el libro de relatos: he tenido que revisar, corregir, ampliar, suprimir... etc, todo un buen podado de mis relatos, algunos muy antiguos, y luego el problema de dividirlos y equilibrarlos de manera tal que dieran para dos libros de una calidad y cantidad de páginas similar. El primero ya está a la venta, al segundo me dedicaré en cuanto acabe con mi novela.

Portada de "Lo difícil es perdonarse a uno mismo", de Iñaki Rekarte.
Lo más impactante de entre lo leído en 2017 posiblemente han sido las confesiones escritas por el etarra arrepentido Iñaki Rekarte en su libro "Lo difícil es perdonarse a uno mismo". Estas confesiones me han dejado  una sonrisa de "¡Te lo dije!", quiero decir: siempre pensé que hasta los terroristas, por muy comidos de coco que estuvieran, en el fondo deberían ser capaces siquiera de intuir que estaban absurdamente al servicio del mal, y así me lo ha confirmado este testimonio de Rekarte.

Será lo que fuese este tipo, pero hay que reconocerle una gran valentía.

Portada de "Días de diario", de Antonio Muñoz Molina

Lo más ilusionante del año que acaba fue descubrir un pequeño librito de mi autor predilecto... cuya publicación ignoraba. En cuanto averigüé de su existencia me lo encargué por internet en una librería que lo vendía online. Se titula "Días de diario" y son apenas 63 paginitas de un pequeño diario del escritor que apenas cubre cuatro meses del segundo semestre del año 2005, pero que es una delicia. Es una pena que Antonio Muñoz Molina no haya cultivado más este género... o al menos que no lo haya publicado con mayor frecuencia, porque quién sabe. En todo caso si era una especie de experimento creo que el autor puede considerarlo todo un éxito.

Portada de "Noches sin dormir", de la gran escritora Elvira Lindo.

Otros momentos de placer literario me fueron dados por Elvira Lindo, de quien este año he leído dos interesantes obras: "Lugares que no quiero compartir con nadie" y, mucho mejor aún "Noches sin dormir".

Cuando Elvira se pone así, como en esta última obra citada, o en el plan desprejuiciado y sano de los tintos veraniegos es cuando más me seduce (no digo que en otros registros sea peor ni mierdas similares, ¡quién soy yo!, sino que a mí así me ponen muchísimo sus libros y los gozo a lo grande).


Portada de "La merienda del caníbal", de Francisco Manuel Espinosa, Sap

Y el gran festín lector ha sido sin duda el que me he dado con la publicación de mi amigacho Francisco Manuel Espinosa, alias Sap, quien ha recopilado algunos de sus mejores relatos bajo el título de "La merienda del caníbal" y aunque casi todos ellos pude leerlos en su día en los distintos lugares de internet donde los fue soltando en caliente, el poder gozarlos ahora todos juntitos y ordenados, laboriosamente pasados a limpio, ha sido una experiencia maravillosa y que le recomiendo a cualquiera.



Portada en Alfaguara de la recopilación de relatos de Lucia Berlin titulada "Manual para mujeres de la limpieza".

Por lo demás el año literario tampoco me dio muchas más sorpresas especialmente reseñables, salvo quizá lo que ahora mismo disfruto mucho leyendo, unos magníficos relatos cortos de Lucia Berlin, los reunidos en la recopilación titulada "Manual para mujeres de la limpieza". Una excelente autora que en vida no tuvo ningún reconocimiento más allá de los círculos literarios y que ahora se reivindica como la gran escritora que fue... qué cosas siguen ocurriendo, mondo cane!



Saluti a tutti!

lunes, 13 de noviembre de 2017

Book trailer de "Relatos con codeína"

Ya dije que haría un vídeo del libro, pero parece que lo que se lleva ahora es hacer un "book trailer". 

Y, oye, si es lo que se lleva... pues nos hacemos unos buctrailers de esos. Por falta de ganas no va a ser. Ahí les dejo mi trailer del libro inesperadamente exitoso y superventas "Relatos con codeína".




lunes, 6 de noviembre de 2017

Ya está disponible mi libro de relatos "Relatos con codeína"

https://www.amazon.es/Relatos-codeina-Oscar-Maif/dp/1978341695/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1509969165&sr=8-1&keywords=maif

Tras algún retraso inesperado al fin tengo en mis manos a mi criaturita, mi tesoooroooo...

Aunque tenía miedo a que pudiese haberse producido algún fallo de descuadre en imprenta, me ha alegrado mucho comprobar que ha quedado perfecto, tal cual se veía en la vista previa de la plataforma. Veo que ha sido impreso en Gran Bretaña, ¡gran trabajo!

En fin, señoras y señores, si se animan pueden encargarlo pinchando sobre la foto, está en Amazon.

También hay un versión electrónica.

Les dejo unas fotos y más tarde intentaré subir un vídeo. 



Para quienes andaban intrigados aclararé que el niño que hay al fondo de pie soy yo.













Saluti a tutti!

domingo, 29 de octubre de 2017

Popoco Maogo

Relatos con codeína, de Óscar Maif
Tal como adelantaba en mi entrada anterior ya está disponible mi libro de relatos: aquí en Createspace o aquí en Amazon. Y no solo la versión impresa en papel, sino también la versión electrónica para ebooks en la gran web de libros. En la foto puede observarse que ya aparece su código de barras.

Eso sí, aviso: aún no he recibido mi copia impresa, así que no sé si ha quedado perfecta, tal como aparecía en la vista previa en el visor digital de la plataforma o si se habrá 'descuadrado' algo. 

Supongo que me llegará el martes o el miércoles y entonces subiré un vídeo y fotos para que se vea cómo queda.

La versión digital sí he comprobado que se ve de lujo, al menos en el kindle de mi hija, en mi viejo cacharro se ve con menos lujo en su presentación, pero se lee estupendamente.

El título de esta entrada hace referencia a aquel antiquísimo chiste que decía algo así como:

—¿Sabes cómo se llama el ministro de Marina japonés?
—No...¿cómo?
—Popoco Maogo

Pues eso me ha pasado a mi esta semana, que popoco maogo ante el pequeño retraso que ha sufrido el libro.

Captura y cupón ONCE cuponazo
Pero cuando estuve a punto de ahogarme de verdad fue la noche del viernes al escuchar en la radio el sorteo del cuponazo de este finde, porque por algún motivo tengo buena capacidad para memorizar los números y esta semana, cuando paré a repostar en una gasolinera se me antojó un cupón que vendían allí. Y lo recordaba.

Aquí les muestro una foto para que comprendan mi sobresalto...

Ya me ocurrió esto mismo en el sorteo de la Lotería Nacional de Navidad en el año 2002: ¡no gané el Gordo por un número!

Así que confío en que aquella frase tan socorrida de que a la tercera va la vencida se haga realidad algún día (y que no tarde mucho).

Saluti a tutti!


miércoles, 18 de octubre de 2017

¡Libro de relatos a la vista!

Al fin, después de tantas horas de dedicación (muchas de ellas perdidas inútilmente, snif) he conseguido acabar mi libro de relatos. Lo voy a enviar a la plataforma online para su revisión y la próxima semana estará disponible, ya pondré aquí un enlace para los interesados.

Portada del libro Relatos con codeína de Óscar Maif
Quiero agradecerle especialmente a mi amigacho Sap su generosísima colaboración, pues no sólo ha sido fundamental su ayuda para la corrección de los textos, sino que además me ha escrito un maravilloso prólogo, eso es un amigacho comme il faut.

Finalmente el libro recoge diez relatos, escritos en diferentes épocas, un total de 150 páginas. Primero sacaré la versión en papel y después haré una versión electrónica (¡no vale el mismo archivo para ambas!).

Les dejo con un pequeño adelanto del prólogo de Sap:

Un elemento, a manera de médula espinal cruza estos relatos y este no es otro que lo interno, lo cerrado. En efecto, jugando al psicoanalista de pacotilla, puede observarse  que en la gran porción biográfica con que se topará el lector en estos textos, es la experiencia del autor como estudiante en diversos internados la que impregna de manera significativa el libro, haciendo que los argumentos se desarrollen casi siempre en compartimentos estancos: el propio internado, un salón donde se organiza una cena tumultuosa, la celda de una cárcel, el vagón de un tren... Sea por ello que tal vez un eco de sus pasadas experiencias explique que el lugar que más feliz hace a Maif no sea otro que una sala de cine, el claustro de los sueños. De hecho, cinéfilo y cinéfago como es, Óscar Maif no deja duda a lo largo de los cuentos de su cinefilia y cinefagia, no solo por estar éstos rebozados de guiños peliculeros, sino por parecer escritos con un prurito de montador de celuloide. Al menos, a mí se me antojó reconocer entre sus páginas rastros de la comedia negra española de los 50 o niños que parecen sacados de la nouvelle vague francesa, sustentado todo, como no podía ser menos, por el ligero vuelo del humorismo.


martes, 9 de mayo de 2017

Revolviendo el pasado peligrosamente: heridas y alegrías

Han transcurrido un montón de años desde que empaqueté esas cajas y fueron al trastero. Desde allí acabaron yendo a otro trastero, este más pequeño, de tal manera que cada vez que echaba de menos algo del pasado y sospechaba que podía estar ahí guardado en alguna caja, la pereza podía más que las ganas de intentar rescatarlo. 

Llegó un momento en el que apenas podías abrir la puerta sin el peligro de que alguna de las cajas apiladas hasta el techo se te viniera encima. Y así se quedó durante lustros.

Mas hete aquí que un día caigo en la cuenta de que están a punto de cumplirse treinta años de la compra de mi primera videocámara y de que debería haber digitalizado ya esas antiguas cintas VHS que guardo en algún lugar del trastero o corro un riesgo grave de perderlas para siempre.

videocámara VHS National M7
Al final un finde organizamos una excursión familiar al trastero y con cuidado y mucho tiempo fuimos recuperando cintas y carpetas antiguas que a saber lo que guardaban.

Tengo una capturadora baratilla que mi hijo usa para grabar videojuegos, pero necesitaba un reproductor VHS para poder pasar los vídeos al ordenador. Ya no se venden esas maravillosas antiguallas, así que tuve que recurrir a Wallapop. Y tuve suerte, bien cerquita de mí una joven ofrecía un reproductor "en buen estado". Como vi que llevaba tiempo intentando venderlo le apreté un poco el precio y al final se lo saqué por veinte pavos. Vino a la cita acompañada de un niño pequeño y me entregó el aparato asegurando que funcionaba perfectamente.

Me fui a casa tan contento, pero al conectar el vídeo comprobé que no entraban las cintas, las escupía antes de llegar a introducirlas del todo. 

—Ya te han timado —tuve que escuchar.

Entonces tuve un lejano déjà vu y, recordando al niño con pinta de travieso que acompañaba a la vendedora, me atreví a profetizar:

—No pasa nada, eso es que el niño pequeño ha metido ahí algún objeto y por eso no entran las cintas.

Y agarré el aparato, lo volqué y al rato cayó una pequeña moto de juguete del interior. Ahora sí entraban las cintas y se reproducían bastante bien para su avanzadísima edad.


Consecuencias inesperadas.


Desde hace casi treinta años arrastro la resolución de un enigma. Soy un jodido cabezón, así que nunca me rindo cuando se trata de algún misterio que resolver, así pasen treinta años.

Jesús Quintero
Es una chorrada, pero es: se trata de un programa de televisión que vi a finales de los ochenta o principios de los noventa, de Canal Sur, de Jesús Quintero. En una de aquellas emisiones sonó una música que me gustó mucho. Quería saber el título de la canción y el autor, pero mi cultura musical es escasa y no conseguía hacer progresar mis averiguaciones. 

Años más tarde descubrí un programa de esos de radio en los que te ayudan a buscar canciones dándoles algunas pistas. Aporté todas las que pude, pero en la radio no supieron decirme de que canción ni cantante se trataba.

Tras aquel intento la cosa quedó aparcada hasta que años después se popularizó internet y la productora del Loco de la Colina tenía una web propia. A través de la misma trasladé mi pregunta, pero nunca obtuve una respuesta.

Años más tarde, cuando Google se convirtió en el gran buscador que es ahora hice otra intentona desesperada, interrogándole de mil maneras distintas. No anduve ni cerca de dar con la respuesta.

Reconozco que por entonces la cosa estaba tan en punto muerto que di por concluidas mis investigaciones.

Entonces comienzo a digitalizar las cintas de vídeo que subí del trastero y detrás de una grabación familiar, al final del cassette aparece ese fragmento del programa de Quintero en el que suena la canción de marras, que ya empezaba a odiar. Y entonces fue tan sencillo como subir bien el volumen, abrir Shazam en el móvil y ... ¡zas! ¡Te tengo, cabrona, título y autor!

Por supuesto ya está incluida en mi lista de canciones Maifísimas.

Naturalmente el reencontrarme con todas estas grabaciones antiguas ha sido harto gozoso y a veces deprimente (al comprobar lo cruel que puede ser el envejecimiento). Tengo muchas cintas, así que aún estoy en el proceso de seguir digitalizándolas.

Aunque ahora lo que más me ocupa es otra locura mía. Desde hace un tiempo me planteé el reto de ser capaz de autopublicarme un libro de relatos y una novela, pero con una condición imprescindible: ser yo el autor completo de absolutamente todo el proceso y sin que me cueste ni un euro. De momento cierto es que no me he gastado un euro, pero tiempo... ufff, hay que echarle un montón.

Lo primero es el libro de relatos, de los muchísimos que he escrito he conseguido seleccionar unos cuantos que considero tienen la calidad suficiente para merecer verse impresos, aunque por supuesto hay que ir corrigiéndolos y revisándolos uno a uno. Ya he conseguido darme de alta correctamente en CreateSpace, que es la plataforma de Amazon en la que lo publicaré en principio en papel y más tarde en formato digital (¡requiere una maquetación diferente!). No fue tan fácil como pensaba, está todo en inglés y hay que rellenar todo el lioso tema de los impuestos, etc, pero conseguí hacerlo bien.

Ilustración Libro. Relatos con codeína de Óscar Maif
Para mí lo más aburrido es el tema de la maquetación, y lleva un montón de horas. Corregir mucho texto también se hace pesado, pero ahí sigo como un valiente. Y no sólo corregir estilo, sino faltas y temas tipográficos. Y queda el espinoso tema de la portada,osadía no me falta.

En fin, a lo que iba. Comentaba que, además de las cintas, subí del trastero muchas carpetas con papelotes. Y lo que no me esperaba es que esto fuera a tener también relación con mi proyecto del libro de relatos.

Después de mucho pensar decidí cuál de mis relatos sería el primero que aparecería en la recopilación (cuyo título, a falta de otro mejor, va a ser: «Relatos con codeína»). 

Ya se sabe lo de los escritores y la ambiguedad de lo autobiográfico y sin duda prefiero que cada lector/a piense lo que le dé la gana sin aclarar nada, pero sí: aunque no estoy nada orgulloso, el relato está inspirado en sucesos que podían haber acontecido más o menos de modo parecido a como se narran en el relato que abrirá la recopilación.

El caso es que una carta de la que se habla ahí existe en la realidad y mira por dónde apareció inesperadamente entre los papeles de las carpetas que subí del trastero. ¿Casualmente? hacía justo un par de días que había revisado  y corregido ese relato, así que no pude evitar volver a releer aquella carta y repasar los hechos de aquel lejano año. La carta contenía una foto de ella, que volví a mirar con nuevos ojos.

Lo cierto —llámenme optimista o creído— es que siempre he estado seguro de que algún día acabaría publicando ese y otros relatos y recurrentemente he tenido la fantasía de que aquella chica lo leería y cuando fuese avanzando en la lectura del mismo se iría dando cuenta de que ella era la protagonista de la historia.

Ahora renovaba mi fantasía, pronto el libro será publicado y sé que ella es muy amante de la lectura y me la imagino leyéndolo y descubriéndose emocionada y secretamente como la protagonista y que, de algún modo, podría perdonarme.

Pero, tonto de mí, esta vez fui un paso más allá de la simple ensoñación y, como tenía la carta en mis manos con su nombre y apellidos y hace más de veinte años de aquello no pude evitar la maldita curiosidad de buscarla en Google...

El primer resultado en el buscador me contaba la peor noticia posible: acababa de fallecer de cáncer unas semanas atrás.

¿Y si Dios nos está entrenando? La teoría que une el DMT, el karma y los ángeles

Un cerebro humano fabrica, en su propia glándula pineal, una molécula capaz de abrir la puerta a un mundo poblado de seres. No fantasmas dif...