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domingo, 13 de octubre de 2024

La gasolinera onírica (Kenai Zupe)

Entrada del blog escrita a mano, nada de IA
HECHO A MANO POR HUMANO.
En este blog todas las entradas se escriben a mano, 
sin intervención de inteligencias artificiales. 

En aquel tiempo, hace más de veinte años, no solía viajar solo y me gustaba realizar los trayectos largos de madrugada, al menos desde que descubrí que —con las gafas puestas— podía ver bastante bien la carretera y enfocar apropiadamente las luces de los coches. 

Por algún motivo que no alcanzo a recordar en aquella ocasión viajaba solo y pese a haber abandonado Madrid rumbo al sur, hacía más de cuatro horas, aún no era medianoche. Debió ser casi en Navidad, en fechas muy próximas al solsticio invernal. Transitaba por esas enormes rectas de la llanura de Antequera. Me salí de la autovía que llevaba a Sevilla y puse rumbo a Ronda tomando el desvío hacia Jerez. Tenía ganas de estirar las piernas y no quedaba demasiado combustible, así que cuando vi a lo lejos, a la derecha, las luces de aquella gasolinera tan solitaria, poco antes de llegar a Campillos, decidí parar a repostar. 

Gasolinera onírica

En principio, no aparecía nadie y pensé si acaso estaría cerrada la estación de servicio, pero había luces encendidas y al rato asomó por la puerta un tipo vestido con los colores de una célebre compañía petrolera. No vino hacia mí, sino que desde donde estaba, sin entusiasmo, dijo algo que no conseguí entender. 

Me llevé expresivamente la mano hasta la oreja preguntando: 

—¿Cómo dice? 

El tipo siguió sin acortar su lejanía y gritó una frase ininteligible, que escuché que sonaba algo así como: 

—¡Kenai zupe! 

No era capaz de atribuirle ningún significado lógico a su mensaje que, más que una frase con su sujeto, predicado y demás avíos, parecía el nombre y apellido de algún amigo subsahariano de Orzowei. 

—Disculpe, no le entiendo —volví a gritar sin acercarme yo tampoco a él. 

Pero el hierático individuo, en vez de reformular su mensaje de manera más comprensible, volvió a repetir su críptico conjuro: 

—¡Kenai zupe! 

En mitad de ese paraje solitario, en horas limítrofes con la medianoche, tras una larga travesía solitaria apenas acompañado por la música radiofónica, aquella situación parecía constituir una extraña pesadilla. Miré dos veces la hora en mi reloj Casio digital, por si acaso, pero en ambas ocasiones vi las veintidós cincuenta y nueve, así que no me encontraba soñando, aquel suceso era real pese a su apariencia onírica. 

—Perdone, ¿qué decía? —insistí gritando más. 

El señor puso cara de resignado fastidio y, como si hablara con un tontito, gritó bien alto y más despacio: 

—¡Kenai zupe! ¡Ke-naaai zuuupe! —repitió abriendo los brazos como alejando de sí cualquier responsabilidad.

IA hermosa imagen artística en acuarela de una gasolinera onírica en mitad de un hermoso paisaje semidesértico

Me quedé un rato quieto, pensativo, intentando desentrañar el esotérico mensaje que trataba de transmitirme, pero no fui capaz de desencriptarlo, así que volví a subir al coche y seguí rumbo hacia Ronda sin repostar, dándome por vencido. 

Unos kilómetros más adelante seguía dándole vueltas al incidente, pensando seriamente en si acaso aquel señor le había dado un ictus que no supe diagnosticar y quizá debería haber llamado a una ambulancia. 

En eso pensaba cuando al fin vi la luz y de repente conseguí descodificar el mensaje que aquel señor me intentaba transmitir. Llegué a la conclusión de que la primera frase que no le entendí debió ser: 

—No hay súper. 

Refiriéndose a “gasolina súper”, porque había detenido mi vehículo junto al surtidor de súper, en el que —por cierto— no había ningún cartel avisando de la carestía de tal combustible.

Y cuando me llevé la mano a la oreja para indicarle que no le había entendido su respuesta, traducida al castellano de Valladolid, la expresión 'kenai zupe’ debía significar: 

—Que no hay (gasolina) súper.

Me partía de risa yo solito al percatarme del malentendido tan tonto. 

En años sucesivos he circulado un montón de veces junto a esa gasolinera y siempre recordando la curiosa anécdota al pasar por allí bajo la ventanilla y grito: 

—¡Kenai zupe! 

No hace mucho, al regresar del disfrute de unos días de vacaciones de verano en la Serranía de Ronda, volví a pasar junto a la gasolinera y observé que estaba cerrada porque se encontraban allí en pleno rodaje. Había un montón de gente, furgonetas, camiones, cámaras, iluminación adicional, micrófonos de pértiga y demás, todo un impresionante despliegue técnico. Me pregunté con curiosidad qué sería eso que estaban rodando: acaso un anuncio publicitario, quizá una película o puede ser que una serie de televisión. No tenía ni idea, no había leído nada al respecto ni allí encontré pista alguna que pudiera esclarecer la intriga. 

Poster de la serie Kaos, de Netflix

En los meses siguientes estuve atento a ver si localizaba aquella gasolinera en algún anuncio publicitario, en alguna película o en alguna serie. Busqué en internet a ver si hallaba cualquier información al respecto, pero no encontré absolutamente nada. Para alguien tan maniático y obsesivo como yo para con los misterios resultaba bastante frustrante llevar un par de años sin haber averiguado nada respecto a ese enigma.

Mas hete aquí que la otra noche nos pusimos a ver en Netflix la serie Kaos, una estupenda producción basada en la mitología griega en la que Jeff Goldblum  interpreta a Zeus.

Desde el principio tuve claro que se rodó en buena parte en la geografía española porque se reconocían muy fácilmente localizaciones en Sevilla, Málaga, Almería y Madrid.

Y al fin, al arrancar el tercer episodio, aparecen las tres Furias (las Erinias mitológicas), en plan moteras y llegan a una gasolinera para cumplimentar una venganza tras una maldición. Y tardé unos segundos, pero antes de que las motoristas justicieras abandonaran la estación de servicio que presuntamente se ubicaba en Creta retrocedí con el mando a distancia para cerciorarme bien y exclamé:

—¡¡Es la gasolinera de Kenai Zupe!!

GASOLINERA  Tyndareus al principio del tercer episodio es la Cepsa La Colonia de la carretera A384 cerca de Bobadilla

Y, efectivamente, lo es. Aquí una web con muchas de las localizaciones de la serie: 



domingo, 9 de enero de 2022

Las 10 mejores series de 2021- Top ten del año

 Este año he podido ver muy pocas series, pero trataré de hacer una selección de las mejores de las que pertenecieron a 2021.

Curb Your Enthusiasm (T11)

1/ Curb Your Enthusiasm (T11)

Veintiún años de vida acumula esta la mejor serie cómica de todos los tiempos que un año más, pese a lo mayorcísimo que está ya Larry David sigue siendo tan gamberra como en sus principios. 



Mare of Easttown (T1 miniserie)

2/ Mare of Easttown (T1 miniserie)

Para mí la sorpresa de la temporada, con Kate Winslet grandiosa


Ted Lasso (T2) serie de Apple TV+


3/ Ted Lasso (T2)

Si la genial serie de Apple TV+ The Morning Show bajó tantísimo el nivel en su segunda temporada como para no incluirla ni aquí entre las quince mejores sí que aguanta el tipo firmemente esta comedia que tuvo una estupenda temporada de arranque y que consigue mantener el nivelazo en esta segunda entrega de las aventuras y desventuras de un entrenador norteamericano de rugby metido a técnico de un equipo de fútbol de la premier league: imperdible comedia agridulce. 

 

Bruja Escarlata y Visión Miniserie  Wandavision

4/ Wandavision (T1)

La más interesante completa y atractiva serie de la lluvia de series de Marvel de este año, con un poco de todo —no haré spoilers—, completísima.



The Good Fight Serie yemporada 5

5/ The Good Fight (T5)

Un infalible clásico desde The Good Wife y que sigue constituyendo una maravillosa conexión en tiempo casi real con la actualidad desde un bufete de abogados de Chicago.



Rick y Morty  T5 Serie

6/ Rick y Morty (T5)

Una serie imprescindible, el alimento destroza-cerebros solo apto para públicos curtidos, desprejuiciados e inteligentes. No está al nivel de sus dos primeras temporadas, pero se agradece enormemente que sigan desafiando nuestras neuronas con nuevas entregas.



Servant (Serie de TV)

7/ Servant (T2)

La segunda temporada de la oscura serie de M. Night Shyamalan sigue a gran nivel con Lauren Ambrose magnífica.




Hawkeye serie Marvel

8/ Ojo de halcón (T1 Miniserie)

Otra interesante entrega de la cosecha de este año de series de Marvel.




Evil Serie

9/ Evil (T2)

Buena la continuación en esta segunda entrega de la interesante serie de detectives de fenómenos religiosos y exorcismos.



The White Lotus (Miniserie de TV)

10/ The White Lotus (T1 Miniserie)

La interesante propuesta de Amazon que parece tendrá continuidad en otro lugar o con otros personajes, pese a nacer como miniserie.



Y otras cinco series que se dejan ver:

11/ Adult Material (T1 miniserie)

12/ Loki  (T1)

13/ El juego del calamar (T1)

14/ ¿Qué pasaría si...? (T1)

15/ Misa de medianoche (T1)


Y cierro con las tres mejores series españolas: 

1/ 30 monedas (T1- miniserie)

2/ Palomares: Días de playa y plutonio (miniserie documental)

3/ Reyes de la noche (T1)



lunes, 13 de enero de 2020

Documentales

Un buen alimento para un cerebro sano suelen serlo los documentales.

Al igual que los de "fieras" típicos de la sobremesa de La 2 son idóneos para dormitar en el sofá, para multiplicar conexiones neuronales de un modo ameno son perfectos los docus que podemos encontrar en distintas plataformas de estrimin.

The Mind, Explained (La mente, en pocas palabras) Serie documental de Netflix


Puedo recomendar, v. gr., de Netflix uno titulado «The Mind, Explained» (La mente, en pocas palabras), compuesto a su vez por cinco capítulos cortitos que tratan cada uno un interesante tema, a saber:

—Memoria
—Sueños
—Ansiedad
—Meditación
—Alucinógenos

***

Unnatural Selection (Selección antinatural) Serie documental de Netflix sobre biohacking con crispr-cas9


Si te gusta la mierda más heavy puede que «Unnatural Selection» (Selección antinatural) sea tu docu, va sobre biohacking con crispr-cas9 caserito, son cuatro capítulos. A mí estos docus me gustan menos, la verdad, no por el tema —que da muchísimo juego— sino por la forma burda de abordarlo. Pero bueno, tiene sus cosas y cierto interés.

***

The Most Unknown, documental, documentary


«The Most Unknown» es un interesante docu de hora y media que hace un hermoso tour por el planeta de la mano de científicos de campos muy diversos. No demasiado riguroso y con mucha broza, pero tiene su encanto la propuesta.

***


Hunting for Hedonia, documental, documentary, Primevideo Amazon

En Primevideo de Amazon he podido gozar de «Hunting for Hedonia», una película documental sobre el prometedor y apasionante tema de las estimulación craneal profunda, acojona un poco, pero para los incurables optimistas como yo sugiere un futuro más feliz.



***

Y por último por hoy...



«Black Hole Apocalypse». Conviene ir poniendo un poco al día nuestros conocimientos astronómicos para darnos cuenta de que aquello de que "la ciencia avanza una barbaridad" es del todo cierto. Qué bello e interesante docu.



miércoles, 11 de diciembre de 2019

Modo ñoño ON (Foodie Love y Marriage Story)



¡Pues no voy, cojo, agarro y me siento a ver en HBO la serie de Isabel Coixet intitulada Foodie Love! Y me la he tragado del tirón en un solo finde, madre mía, quién me ha visto y quien me ve: ocho capítulos de una media hora cada uno (el último es más largo).

De antemano tengo que poner algunas pegas... la serie es a menudo excesiva, en momentos puntuales resulta cargante, sobra tanta voz en off (¡especialmente cuando se usan al mismo tiempo bocadillos tipo cómic!), algún momento insípido porque el guion no es todo lo bueno que debiera. 

Peeeeerooo, dicho esto debo admitir que he disfrutado mogollón viendo la serie, la idea de la app me parece grandiosa, los personajes me gustan, los actores están enormes y se crea un ambiente muy agradable y disfrutable con esa cuidada iluminación, esa musiquita tan variada y afectiva/efectiva, esas delicias gastronómicas y esas múltiples referencias cinematográficas y literarias. Se me ha hecho cortísima la serie y me hubiera visto diez o doce capítulos más, pese al bajonako del capítulo postrero, tan excesivo.

En definitiva: soy capaz de apreciar defectos varios en la serie y sin embargo me ha gustado y la he disfrutado sentimentalmente. También es un goce vicario glorioso, ya que no entra en mi nivel económico el obsequiarse con esos placeres gastro-exquisitos que escenifican Guillermo Pfening y la hermosa Laia Costa (sí, me da igual que estemos en plena era de la corrección política, ademas de gran actriz es hermosa y tiene un culo estupendo y unas tetas preciosas... y el tío un buen rabo).

Marriage Story (Historia de un matrimonio) Netflix



Y por si mi cupo de historias hipersentimentales no estuviera cubierto me he visto también este finde  la última de  Noah Baumbach: Historia de un matrimonio (Marriage Story). 

La triste historia de la descomposición de una pareja desde una más o menos respetuosa asepsia que te lleva a creerte el asunto y a implicarte en la trama. No hay buenos y malos claros, son simplemente dos personas que se quieren, pero que en un momento de su vida no consiguen ponerse de acuerdo en algunos temas comunes. No hay culpables obvios, simplemente un desencuentro y daños colaterales. Esa honestidad narrativa me ha llevado en algún momento a ponerme un molesto nudo y a humedecer los lacrimales. Ay, Señor, no sé si debería tomarme algún suplemento de testosterona, porque no me conozco. Ahí les dejo el trailer.

martes, 24 de julio de 2018

Días de cervecita artesanal y Netflix

Aquí me encuentro, de repente solo: la muchacha en Santorini de vacaciones, el muchacho de veraneo en Málaga y mi sufrida esposa trabajando. A mí aún me queda esta semana...

Vistas de Santorini y de Málaga capital.


El lado bueno de verse abocado a semejante soledad es que al fin te percatas de que no eres en absoluto imprescindible, ni siquiera mínimamente necesario y da un cierto alivio pensar que al fin podría uno amochar sin que sus deudos lo notaran mucho, quedando más o menos ellos en buena posición. Total: moriremos igualmente en una cantidad de tiempo ridículamente minúscula, al menos que pueda uno dejar de sufrir jodidos dolores sin miedo a dejar a la tropa en orden.

Pasamos en familia una semanita juntos

He ido a ver la Alhambra cuatro o cinco veces, pero nunca había llevado a mis hijos por la cosa aquella de que cada año pasamos por allí al menos dos veces... ya la veremos. Y así van pasando los años y al final no la ves nunca. Lo mismo nos pasaba con los dólmenes de Antequera.

Dólmenes de Menga, Viera y el Romeral en Antequera... con la montaña mágica al fondo y la Alhambra de Granada


Como quiera que uno va intentando tachar cosas de la lista de pendientes, este año saqué entradas para que un día fuésemos expresamente a ver la Alhambra. Y ese mismo día, como nos pillaba de camino desde Ronda, visitaríamos los conjuntos megalíticos antequeranos.

Y eso hicimos, con gran estusiasmo. Por la mañana los monumentos megalíticos (los dólmenes de Menga y Viera están juntos en el mismo complejo, para llegar al dolmen del Romeral hay que desplazarse... está a cinco minutos en coche de los otros).Tras la visita nos fuimos a Granada a comer. Teníamos visto un sitio recomendado en tripAdvisor, pero estaba a tope y tuvimos que ir a otro aleatoriamente, que resultó ser bastante decente. Y por la tarde la Alhambra, a dejarse embargar por esa belleza inasumible que te acaba desbordando.

Venía con nosotros el novio de mi Chiqui, que nos invitó a pasar unos días en una villa en Chiclana, así que gracias a su generosidad he podido tachar otra cosa de mi lista: veranear en el litoral Atlántico (casi siempre acabamos en el Mediterráneo).

Villa con piscina privada, jacuzzi y cama balinesa y la impresionante playa de La Barrosa


Impresionante la playa de La Barrosa, de una belleza descomunal, pero uno siempre tiene esa desazón perezosa por tener que andar cien metros para mojarse los pinreles...

La villa estaba situada unos kilómetros hacia el interior, en un lugar silencioso, salvaje y despoblado. Gracias a ello una noche pude contemplar el espectáculo acongojante del firmamento estrellado. No había luna nueva, pero casi y al tumbarme en la cama balinesa del jardín pudiendo ver con tanta claridad las estrellas experimenté una sensación jodidamente mística, o lo que sea, un puntazo, vaya. 

La hermosura de un cielo nocturno plagado de estrellas


Pensaba haber ido el último día entero de visita al Parque Nacional de Doñana, pero —por circunstancias ajenas a TVE— no pudo ser: otro apunte pendiente de tachar de la lista.

Cervezas artesanales (Rondeña y La Sagra de Castilla) y Netflix...¡buen verano!


Pero ahora estoy solo en casa. No diré que aburrido porque suelo aburrirme muy raramente, pero sí bastante ocioso. Me traje de Ronda unas cervezas artesanales la mar de buenas que elaboran allí. Y aún me quedaban en la nevera algunas birras artesanales madrileñas y toledanas. Así que, bien pertrechado, trato de ponerme al día con Netflix.

Tenía un perturbador problema potencial... sospechaba que, como últimamente duermo tan mal, tan poco y despertándome cada dos por tres, había perdido la capacidad de soñar. Me paraba a pensar y no recordaba ningún sueño en muchos meses atrás. Parecerá una gilipollez, pero el asunto me preocupaba. ¿Te vuelves loco si no sueñas? ¿Hace tiempo que estoy chiflado? Es más... ¿realmente hace tiempo que no sueño o simplemente es que no recuerdo ningún sueño porque hace años que aprendí a someter las pesadillas nocturnas?

Ayer estuve concienciándome, como cuando me dio por los sueños lúcidos, por intentar recordar si soñaba algo. Me concentré y me obsesioné lo suficiente como para obligarme a recordar cualquier sueño.

De hecho fui a más. Pensé en volver a tener un sueño lúcido y me empeñé en darme cuenta de que estaba soñando para poder conducir mi sueño hasta donde yo quisiera. Me concentré en el infalible método de consultar el reloj dos veces seguidas y estar atento a cualquier situación extraña para tomar el control. 

¿Qué hacer con el control de mi sueño? Pues... lo siento, pero a mi mente sencilla y lujuriosa tan solo se le ocurrió tener sexo con quien yo quisiera.

Joder, ¿a vosotros no os pasa que de pronto os planteáis que os toca la lotería y pensáis qué hacer esa misma noche o al día siguiente y no se ocurre nada especialmente memorable? A mí sí, y acabo pensando que en ese momento no merezco que me toque la loteria (porque yo soy de los que siempre juegan, en las fronteras de la ludopatía).

Pues con esto me pasaba igual: esta noche podría tener sexo con la mujer que yo quiera, incluidas las famosas... cualquier actriz: Emily Ratajkowski, Jennifer Lawrence, etc. ¡Y no se me ocurría nada! 

Emily Ratajkowski y Jennifer Lawrence... bah, no tienen morbo


Qué penoso, en serio. Al final empecé descartando a las famosas, porque yo soy más de morbo que otra cosa, así que mejor con alguien a quien conozca de la vida real. Finalmente me decidí por una escultural cuarentona a la que hace nueve largos meses que no tengo el gusto de ver.

La noche se ha saldado como en aquellas viejas situaciones: una noticia buena y una mala.

La mala es que no he podido volverme lúcido y no he podido tener sexo vicario con mi diosa, pero la buena noticia es que sí... sigo soñando por las noches.

Pese a despertarme varias veces, pasadas cuatro o cinco horas del sueño primero profundo, una de las veces que me desperté me obligué a permanecer un rato despierto concentrándome de nuevo en la tarea de recordar cualquier sueño que pudiera tener.

Y así ocurrió que la primera vez que me desperté tras eso, hora y media después... pude recordar vagamente un extraño sueño en el que un enemigo mío ¿¿?? salía herido accidentalmente, aún así corrí a su lado a ayudarle, pero cuando me acercaba a él me di cuenta de que me estaba esperando con un hacha enorme, así que me largué corriendo de allí y luego seguí soñando no recuerdo qué cosas.

Al despertarme traté (sin mucho éxito, como se puede ver) de recordar bien todo el sueño y, como aún estaba somnliento, me propuse volver a soñar. Y así fue, al despertarme un par de horas más tarde empecé a recordar otro sueño, que por no apuntarlo se me ha olvidado, aunque recuerdo que mi mujer aparecía en él: quiere uno soñar con que se acuesta con otra y acaba soñando con su mujer de toda la vida... ay, para todo soy igual de bobo.

En fin, ojalá me duren los botellines y las buenas series en Netflix.

Me he pasado unos meses meneando el avispero de mi novela con bastante saña. Al final, malherido,  he dejado reposar ese universo y espero el momento en el que un inflatón cualquiera ponga en marcha un bigbang literario que te cagas que expulse violentamente todo ese material ahora tan calmo, tan ajeno a espacio y tiempo. Ojalá sea pronto y me pille boli en mano.


lunes, 1 de agosto de 2016

Un finde en los 80

Este fin de semana he decidido que, en vez de hacer un viaje a algún lugar, me trasladaría mejor a otra época. La elegida ha sido la década de los ochenta y el vehículo —dado que, por ahora, no dispongo de una Máquina del Tiempo de las buenas— ha sido doble: una novela y una serie de televisión, ambas plagadas de referencias musicales, así que ha sido una especie de inmersión ochentera tridimensional.

Ready Player One, fake VHS
"Ready Player One" es una entretenida novelita ligera del debutante Ernest Cline cuya acción se sitúa en el año 2044 en un planeta Tierra echado a perder para entonces: la crisis es algo permanente, la desigualdad es brutal (¡peor que ahora!... si ello fuese posible) apenas quedan combustibles fósiles y las grandes corporaciones son todopoderosas... hummm.

Ante este panorama la gente apenas encuentra consuelo refugiándose en una especia de Second Life futura de Realidad Virtual llamada OASIS.

Y hete aquí que, para colmo de males, al fallecer el creador y propietario de OASIS, este último refugio se ve también en peligro puesto que el creador de ese universo virtual anuncia en su testamento que heredará OASIS aquel que logre encontrar el Huevo de Pascua que ha ocultado en el mundo virtual. Y aquí entran en juego un pequeño grupo de frikies amantes de la década de los ochenta que se las verán contra los Sixers de la terrible IOI. 

Ready Player One, novela de Ernest Cline
La foto que recrea una vieja cinta de VHS es obra de Steelberg (y puede verse, esta y otras, como la que pondré un poco más abajo, en su cuenta de Instagram).

Como adelantaba anteriormente toda la novela se desarrolla haciendo constantes referencias a la cultura de los 80, con especial hincapié en los videojuegos, pero también en las películas y en las canciones de entonces.

Steven Spielberg compró los derechos de la novela para llevarla al cine (dirigida por él mismo). Actualmente la película se encuentra en fase de postproducción, aunque no se estrenará hasta marzo de 2018 para no competir con Star Wars.


Stranger Things, fake VHS
Y el segundo vehículo utilizado este finde para viajar a los ochenta ha sido mucho más completo, se trata de la serie de Netflix «Stranger Things», escrita y dirigida por los hermanos Matt y Ross Duffer.

Lo mejor que puedo decir de esta serie es que he visto sus ocho capítulos casi seguidos en un solo fin de semana, lo cual hace muuuucho tiempo que no conseguía de mí ninguna otra serie, máxime teniendo en cuenta que duran unos 50 minutos cada uno.

No sé si ha sido por nostalgia, por el hermoso look conseguido al añadirle granulado cinematográfico sobre la filmación digital, por el terrible peinado de la resucitada Winona Ryder imitando al de Meryl Streep en la película de 1983 'Silkwood', por los cliffhanger constantes o simplemente porque la serie es muy completa y pese a sus múltiples referencias tiene una fuerte personalidad propia... el caso es que han caído los capítulos unos tras otro con gran goce por mi parte.

En esta serie de ciencia ficción ochentera tenemos a una pandilla de niños protagonistas —unos nuevos Goonies— centrados en buscar a uno de sus integrantes, misteriosamente desaparecido. Winona Ryder es la madre coraje del pequeño y no está dispuesta a rendirse en su búsqueda, pese a los obstáculos de todo tipo que encontrará. El sheriff del pueblo es un tipo con fama de borrachín malencarado, pero nos demostrará que ni está tan acabado ni se deja amedrentar fácilmente.

Aquí les dejo un vídeo donde se ven algunas de las múltiples influencias que se observan en la serie:


El libro que empieza cuando el lector se equivoca

Abrimos un libro pensando en la trama y cerramos otro, uno que hablaba de nosotros disfrazado de coartada. El lector cree que va a leer sobr...