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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Resumen del año 2017

Según nos vamos haciendo mayores la percepción de la velocidad con la que pasa el tiempo se acelera condenadamente. Parece que fue ayer mismo (¡qué coño: fue ayer mismo!) cuando recibíamos el año 2017 esperanzados con la noble idea de que el mundo iría a mejor... qué inocentes soñadores somos.

El caso es que en un suspiro nos hallamos de nuevo a punto de concluir un año y de estrenar otro y toca hacer un pequeño resumen o balance para que no dé tanta sensación de impotencia porque se nos escapa el tiempo imparable e inexorablemente.

En lo personal,
modestamente (sin pretender ofender a los dioses ni a humanas/os), puedo ver el vaso medio lleno y hablar de un año exitoso al haber conseguido tres logros importantes y largamente anhelados:

1/ Publicar al fin un libro, mi recopilación de cuentos titulada «Relatos con codeína».

2/ Conseguir el traslado laboral a un lugar cercano a casa (tras casi siete años de vivir constantemente en la carretera, con accidente incluido).

3/ ¡Dejar de fumar!


En lo literario,

Cubierta de la segunda edición de la recopilación de cuentos "Relatos con codeína", de Óscar Maif.posiblemente es el año que menos he leído (novelas... leer sigue siendo mi actividad principal en la vida). De las lecturas de 2017 destacaría que me he hartado de leerme a mí mismo para poder confeccionar el libro de relatos: he tenido que revisar, corregir, ampliar, suprimir... etc, todo un buen podado de mis relatos, algunos muy antiguos, y luego el problema de dividirlos y equilibrarlos de manera tal que dieran para dos libros de una calidad y cantidad de páginas similar. El primero ya está a la venta, al segundo me dedicaré en cuanto acabe con mi novela.

Portada de "Lo difícil es perdonarse a uno mismo", de Iñaki Rekarte.
Lo más impactante de entre lo leído en 2017 posiblemente han sido las confesiones escritas por el etarra arrepentido Iñaki Rekarte en su libro "Lo difícil es perdonarse a uno mismo". Estas confesiones me han dejado  una sonrisa de "¡Te lo dije!", quiero decir: siempre pensé que hasta los terroristas, por muy comidos de coco que estuvieran, en el fondo deberían ser capaces siquiera de intuir que estaban absurdamente al servicio del mal, y así me lo ha confirmado este testimonio de Rekarte.

Será lo que fuese este tipo, pero hay que reconocerle una gran valentía.

Portada de "Días de diario", de Antonio Muñoz Molina

Lo más ilusionante del año que acaba fue descubrir un pequeño librito de mi autor predilecto... cuya publicación ignoraba. En cuanto averigüé de su existencia me lo encargué por internet en una librería que lo vendía online. Se titula "Días de diario" y son apenas 63 paginitas de un pequeño diario del escritor que apenas cubre cuatro meses del segundo semestre del año 2005, pero que es una delicia. Es una pena que Antonio Muñoz Molina no haya cultivado más este género... o al menos que no lo haya publicado con mayor frecuencia, porque quién sabe. En todo caso si era una especie de experimento creo que el autor puede considerarlo todo un éxito.

Portada de "Noches sin dormir", de la gran escritora Elvira Lindo.

Otros momentos de placer literario me fueron dados por Elvira Lindo, de quien este año he leído dos interesantes obras: "Lugares que no quiero compartir con nadie" y, mucho mejor aún "Noches sin dormir".

Cuando Elvira se pone así, como en esta última obra citada, o en el plan desprejuiciado y sano de los tintos veraniegos es cuando más me seduce (no digo que en otros registros sea peor ni mierdas similares, ¡quién soy yo!, sino que a mí así me ponen muchísimo sus libros y los gozo a lo grande).


Portada de "La merienda del caníbal", de Francisco Manuel Espinosa, Sap

Y el gran festín lector ha sido sin duda el que me he dado con la publicación de mi amigacho Francisco Manuel Espinosa, alias Sap, quien ha recopilado algunos de sus mejores relatos bajo el título de "La merienda del caníbal" y aunque casi todos ellos pude leerlos en su día en los distintos lugares de internet donde los fue soltando en caliente, el poder gozarlos ahora todos juntitos y ordenados, laboriosamente pasados a limpio, ha sido una experiencia maravillosa y que le recomiendo a cualquiera.



Portada en Alfaguara de la recopilación de relatos de Lucia Berlin titulada "Manual para mujeres de la limpieza".

Por lo demás el año literario tampoco me dio muchas más sorpresas especialmente reseñables, salvo quizá lo que ahora mismo disfruto mucho leyendo, unos magníficos relatos cortos de Lucia Berlin, los reunidos en la recopilación titulada "Manual para mujeres de la limpieza". Una excelente autora que en vida no tuvo ningún reconocimiento más allá de los círculos literarios y que ahora se reivindica como la gran escritora que fue... qué cosas siguen ocurriendo, mondo cane!



Saluti a tutti!

domingo, 24 de diciembre de 2017

La merienda del caníbal

A una semana de acabarse el año llega a las librerías al fin, a tiempo de salvar un mediocre curso lector, el libro que hará subir el nivel literario del 2017, nada más y nada menos que la gran recopilación de relatos de mi amigo Francisco Manuel Espinosa Carrasco, alias Sap, "La merienda del caníbal".

Como es mi amigacho del alma he tenido el privilegio de leerlo antes que nadie para así poder escribir un prólogo. Uno siempre teme no estar a la altura, pero de los cobardes no se ha escrito nada bueno así que comparto con ustedes esta presentación por si se animan con esta gran lectura.


"La merienda del caníbal (Narraciones Extravagantes, 1)" de Francisco Manuel Espinosa


A manera de prólogo

Es célebre la anécdota que cuenta Dora Diamant de Franz Kafka: al final de sus días, el autor checo paseaba por un parque berlinés y allí se encontró a una niña llorando porque había perdido su querida muñeca. El escritor intentó consolarla, asegurándole que su muñeca en realidad no se había extraviado, sino que había tenido que partir repentinamente de viaje y que —según le había contado ella misma— pronto le escribiría una carta para explicar su marcha. La pequeña pareció consolarse con ese pensamiento y en los siguientes días, Kafka le escribió varias cartas que le fue leyendo en voz alta, como si las remitiera la muñeca viajera desde diferentes ciudades.

En los últimos años del milenio anterior, yo solía recrearme participando en aquellos libérrimos grupos de Usenet tan activos entonces, principalmente en uno literario —es.humanidades.literatura— al que apodábamos cariñosamente La Corrala. Con el paso del tiempo, la red se fue degradando terriblemente hasta convertirse en el  monstruo bigdatesco metaorwelliano y producto de productos que actualmente es. El declive también empezó a afectar a es.humanidades.literatura, y mi querido grupo pareció peligrar en los primeros años del siglo XXI.

En estos colectivos que llevan varios años funcionando es difícil integrar a gente nueva, porque los viejos del clan suelen recibir a dentelladas a cualquiera que se acerque a miccionar en las proximidades del que consideran su territorio. Mas hete aquí que un día, apareció por aquel Serengueti hostil un joven ñu con andares de grácil gacela que, sin miedo aparente, cruzaba de una orilla a otra del río Mara sin que los cocodrilos parecieran inquietarle. Y así es como conocí en la red a Francisco Manuel Espinosa, alias Sap, en el año del señor de MMIII, el individuo que consiguió revitalizar con su sangre fresca nuestra Corrala.

Desde entonces, no hubo ni hay día que no me asome al ciberespacio para leer lo que haya escrito, ya fuese antes, en los grupos de noticias, o ahora, en la sección de comentarios del blog de Antonio Muñoz Molina, en las redes sociales o en su propio blog personal. Es por eso que a veces me considero un poco "la niña de Sap", o sea, que siento ese raro privilegio —como la pequeña del parque Steglitz— de que un gran escritor compone sus creaciones artísticas casi exclusivamente para ti, puesto que esa audiencia que señalo, apenas consiste en un reducido grupo de ciberamiguetes.

Pero es ahora cuando tengo el gran honor de escalar, desde nuestra minúscula urbe al inmenso orbe, la obra de Francisco Manuel Espinosa, presentando al lector esta recopilación de escritos sapristeños dados a la imprenta, que sería un poco como publicar la correspondencia de la muñeca viajera de Kafka.

Si me siguen en este apetecible viaje, descubrirán cómo va siendo uno inevitablemente seducido por la prosa rica, elegante y limpia de Sap, quien se atreve con la escritura desde cualquier ángulo, género o tiempo. Así, encontramos cuentos sobre épocas pretéritas, como esos folletines protagonizados por malhadadas féminas, Violeta y Merceditas, pero hallamos igualmente relatos del futuro, en los que se nos presenta un final de siglo XXI distópico, donde el progreso ha dado paso a una brutal regresión que da muchísimo juego literario.

Pero Francisco Manuel Espinosa es también un escritor del presente y de la cotidianidad, y es capaz de crear arte con el día a día, así consigue reunir unas deliciosas crónicas de sus desayunos en el bar de abajo, el de Margot, con su fauna habitual: Cerdito Acaparador, Oficinista Parlanchín, Ignota Indecisa, Tratante de Ganado, La Mofletitos y el nigeriano Prince, siendo que todos estos relatos, del género que sean, llevan el condimento especial de Sap: unas gotas de humor inteligente y oportuno con el que todos los relatos alcanzan un regusto notable. Con todo, para este humilde prologuista, la parte más emocionante de este libro es aquella en la que Francisco Manuel Espinosa, retrocediendo en el tiempo hasta su infancia, homenajea a esas personas que son también verdaderamente "personajes", esa parte más íntima dedicada al tío Lolo y al tío Pepe. Asimismo, me gustaría destacar ese relato de un Sap enamorado, que viviendo en su nidito de amor, se enfrenta al karma cervantino en una insólita y divertidísima historia de un colchón de matrimonio.

¡Insensatos! ¿A qué esperan? No se demoren más y empiecen a gozar de esta prosa de categoría.

Saluti a tutti!

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