jueves, 23 de noviembre de 2017

Pesadilla antes de Navidad... y de Acción de Gracias

Hacía mucho tiempo que no lograba perturbarme una pesadilla.

nightmare, pesadilla


En estos días, con mis defensas cerebrales débiles, he caído víctima de una de ellas. Como siempre ocurre en estos casos, parecía de lo más real.

Aparcamiento, parking enorme
Estaba en el coche, intentando sacar el vehículo de un aparcamiento. Una tarea que en principio debe ser sencilla, pero ya sabemos cómo se complican misteriosamente las cosas en los sueños... el caso es que al dar marcha atrás, por más que miraba por el retrovisor —o girando el pescuezo directamente— era incapaz de calcular la distancia, no lograba ver bien y en el sensor del aparcamiento trasero sonaban unos ruidos sin ningún sentido, unos pitidos que no aportaban ninguna pista con respecto a la distancia, era un sonar caprichoso como si de repente le diera por interpretar con pitiditos la música de la banda sonora original de "La guerra de las galaxias" o cualquier otra gilipollez por el estilo.

Coche, vehículo clásico antiguo
Ante este cúmulo de despropósitos decidí que tenía que bajar del coche para echar una mirada al aparcamiento desde fuera, con una visión global. Fue en ese momento, al apearme del coche, cuando me di cuenta de que había estado intentando conducir el coche todo el rato desde el asiento trasero... ¿¿¿???

—¡Claro! —vi la luz—. Por eso me estaba resultando tan difícil una maniobra tan sencilla, porque estaba sentado en el asiento de atrás y apenas puedo llegar a los pedales o al volante, ni ver bien por los espejos.

Todo parecía tener su lógica dentro del sueño. En ese momento empezó a sonar mi móvil y recuerdo que pensé: "Debo estar borracho para no haberme dado cuenta de que estaba intentando conducir desde el asiento trasero, así que alguien (con lógica preocupación) me está llamando para interesarse por mi estado". 

telefono móvil, smartphone, despertador
Y en esas estaba cuando iba a responder al teléfono para tranquilizar a esa persona que se preocupaba por mí, cuando me di cuenta de que lo que sonaba era el despertador del móvil en la mesilla de noche porque era la hora de levantarme para ir a currar.

En fin, feliz día de acción de gracias, happy thanksgiving day, joyeux jour de l'action de grâce, que yo fiestas me apunto a todas.

P.S.- No me olvido de que tengo pendiente la anécdota de "La buena tierra".

Saluti a tutti!

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Cerebro anquilosado


Definitivamente no estoy en mi mejor momento y el pobre rendimiento que está dando mi cerebro empieza a preocuparme... no sé si será por todo este estrés acumulado de:

1/ Haber dejado de fumar definitivamente (ya van dos semanas).

2/ La aventura de la autopublicación

3/ El nuevo cambio de destino en mi trabajo, con la pereza que da a ciertas edades semicentenarias, ay, si yo adoraba mi mierdizona de miniconfort.

Sala de espera médico

El caso es que hoy he ido al médico con mi hijo y mientras aguardábamos turno en la sala de espera... de pronto se oía como a un majadero darle una voz a un chiquillo, como gritándole o algo parecido. 
Piernas hermosas, legs

Dado que la espera ha sido más larga de lo deseable hemos llegado a escuchar dos o tres veces el maldito chillido absurdo a lo lejos, sin llegar a localizar al personaje que los emitía, aquel sitio es grande y cuenta con varias salas de espera más o menos unidas y un mogollón de consultas a la vez.

En fin, teníamos una radiografía y una cita con el neumólogo para hacerle una espirometría al muchacho. Se distrae uno enseguida con cualquier cosa, en mi caso ha sido contemplando las piernas de una joven que se ha sentado frente a mí, algo hermosísimo. El chaval se distraía con el móvil.

Tras la radiografía hemos pasado a la consulta y el neumólogo aleccionaba a mi hijo acerca de la prueba. Tienes que soplar y blablablá y, llegado el momento X yo doy un grito para que sepas que tienes que soplar a tope.

A mí me ha parecido una cosa muy gore, ridícula y absurda, pero no he comentado nada. Mientras volvíamos a esperar fuera para realizar una nueva medición tras un viaje de ventolín, mi hijo me ha dicho:

—Al menos ya sabemos quién era el de los grititos...

—¿Eh?

—Sí, esos gritos que oíamos antes que tanto nos intrigaban, ya sabemos lo que eran.

Y entonces y sólo entonces he sido capaz de relacionar ambos sucesos, algo que normalmente habría logrado inferir en cuanto le vi hacer la tontá esa en la consulta (ya sé que es un procedimiento estándar). 

En fin, a ver si pronto todo vuelve un poco a la normalidad y mi cerebro empieza a funcionar debidamente.

Gracias al amable lector que me ha recordado que tengo una anécdota pendiente sobre "La buena tierra", eso lo contaré mañana, dios menguante.

Saluti a tutti!

lunes, 20 de noviembre de 2017

Persebú

Hace un puñao de años tremendo tuve una "casera" en cierta población de la provincia de Málaga, que al verme sacar del maletero del coche tantas cajas con libros encontró un buen tema del que hablar conmigo: Literatura.

La señora empezó a hacer toda una apología de la lectura de lo más loable. Me preguntó por mis gustos y tal.

Al final me confesó que su autor favorito era "Persebú".

—¿Quién?

—Persebú, ¿no lo conoce?

—Ahora no caigo... ¿qué ha escrito?

—Muchos libros muy famosos como "Viento del este, viento del oeste"...


Recuérdenme que otro día les cuente otra anécdota que tengo con Pearl S. Buck, en concreto con "La buena tierra".

Saluti a tutti!

La inteligencia artificial no piensa como nosotros, y esa es la noticia

La inteligencia artificial ha irrumpido en la conversación pública con la misma discreción que un elefante en una reunión de vecinos: derrib...