viernes, 21 de febrero de 2014

Puñado de Post It

He pasado la gripe Z como un campeón: cigarrillo, ventolín, cigarrillo, ventolín, e-cig, aerososol de pulmicort, e-cig, hierba, codeína...

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Uno de lo problemas de comprar por internet es que no calibras bien los tamaños reales con una foto, así que cuando me llegó el paquete con el cigarrillo electrónico dije: mierda, qué grande. Aquello más que un piti parecía el flasheador de «Men in Black» (mola).

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Toda la vida descojonándome de lo no científico y de las terapias alternativas y resulta que lo único que me está consolando de los jodidos dolores de espalda y cuello en estos últimos años es la acupuntura, y eso que antes hasta me daban miedo las agujas.


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Agotado, al final de la semana pude valorar plenamente toda la enormidad de aquel e-cigarrón vicario cuando telefoneé a mamá, sorprendiéndome su largo silencio al otro lado de la línea (tal cual si me estuviese entrevistando Jesús Quintero).
Hasta que caí en la cuenta de que estaba intentando darle una calada al celular y al observar —incrédulo— que tenía el e-cig en la oreja .

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En la Baja Edad Media la edad media era baja.

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Gasté todas mis balas. Contaron el la tele que una persona puede enamorarse hasta en una docena de ocasiones durante su vida. Recuerdo que cuando vivía en Madrid, cada vez que me pillaba atasco en la M-30 me enamoraba tres o cuatro veces diarias de las distintas conductoras cercanas.

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Qué rara casualidad que en un folleto publicitario que me colocan en el limpia del coche se anuncie una academia de una ciudad cercana, en la que viví anteriormente. Lo curioso e inquietante es cuando te das cuenta de que el número de teléfono de contacto es... tu antiguo número. 

Y antes de mí lo fue de un mamón que dejó a deber dinero a mucha gente, lo cual me incomodaba porque cuando llamaban y trataba de explicarles que ese número ahora pertenecía a otro abonado (yo) y no al tipo por el que preguntaban (el mamón), sospecho que se quedaban siempre con la sensación de que se trataba de una vulgar excusa del caradura anterior para no pagarles.


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Del bacalao me gustan hasta sus nadares.

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No me constan datos demográficos acerca de la Alta Edad Media.


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Me imagino que aún hoy alguno llamará a la academia reclamando las deudas del mamón.

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Zamburguesas tecnológicas. En "Humor amarillo" había una prueba en la que los concursantes tenían que cruzar una extensión de agua saltando de piedra en piedra, pero algunas eran falsas. Tal que así me siento tratando de ahorrar algún dinero y preservar una mínima privacidad: icq, messenger, whatsapp (resbalón), telegram...

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Si yo fuese el cobrador del frac y me presentara en esa nueva academia para intentar cobrar la deuda del mamón... volvería sin el dinero y matriculado en un curso de pilates, fijo.

lunes, 10 de febrero de 2014

Carnavales de Cádiz

Con lo que llevo visto hasta ahora del carnaval gaditano —del COAC 2014—, en la categoría de chirigotas, ya tengo a mis tres candidatas para finalistas del concurso (aunque tampoco lo he visto todo).

Estas son:

1/ La chirigota del Canijo "Las divinas de la muerte"



2/ La chirigota del Selu "Pepe Trola"



3/ "¡Cogerlo ahi!"


miércoles, 15 de enero de 2014

Mecanismos del humor

Ahhhh, qué sería de la vida sin el humor. Hablo de mi vida, claro, aunque puedo imaginar que sea extrapolable a los demás.

Un tipo aparentemente serio como yo —de natural aburridete— tiende a juntarse con gente graciosa para hacerle la existencia más llevadera.

Esta apología del humor puede objetivarse tirando de estudios científicos que certifican las bondades del mismo. 

Sabemos que el humor tiene hasta un poder de sanación importante, que es como proveer a nuestro sistema inmunitario de superpoderes, posibilita reducir los niveles de cortisol y la presión arterial, nos protege contra el estrés, libera endonfinas, produce bienestar y hasta elimina calorías. Un chollo, vamos.

A veces uno tiene el raro privilegio de dejarse sorprender inesperadamente por un humorista con alguna chispa repentina que prende el incendio de la carcajada bruta, esas ocasiones en las que nos reímos hasta quedar agotados y tosiendo porque nuestra respiración se ha visto trastornada por las locas risotadas que nos han embargado por unos intantes. Esos preciosos momentos podrían equivaler saludablemente a los beneficios de un polvo, de una hora de ejercicio, a un masaje o a media hora de meditación trascendental.

Pues bien, quiero compartir con los lectores de este blog, como compensación por mi escasa producción, los últimos momentos en los que he sido agraciado con esos maravillosos momentos medicinales humorísticos.

Uno de ellos ha sido recientemente de la mano de Javier Cansado (sí, aquel que leía a Kierkegaard) en el programa de Canal + "Ilustres ignorantes". Es una bobada, lo sé, como casi todo el humor fetén, pero la gracia estriba en esa confusión que te provoca, esa artística gambeta messiana que te parte el pecho. Vean:

El otro momento —en este caso un par de ellos al menos— cómico genial pertenece a ese tipo de comicidad que algunos odian (mi madre, sin ir más lejos, que me reprocha que me ría con esas bestiadas). Se trata del mejor monólogo que he oído este año —y procuro escuchar muchos—, y corre a cargo de Louis C. K., en su show "Oh, my god!", ese fenómeno del que he visto casi todas sus actuaciones y las tres temporadas completas de su serie de TV (la cuarta temporada se emitirá en mayo). Está disponible entero en Youtube subtitulado en castellano, pero les dejo con un pequeña cata que contiene uno de esos momentazos:


Y bien, amig@s, espero que les haya gustado y gocen de mejor salud y menor estrés. Yo, a partir del 31 de los corrientes, empiezo una cura de salud risoterapéutica con los inminentes carnavales de Cádiz.

martes, 7 de enero de 2014

Mi gata hace how how how miau miau

Se acabaron las navidades y —como tengo el blog tan abandonado— se me ocurrió escibir una entrada resumiendo estas fiestas, pero... no sé, tampoco es que hayan sido nada del otro mundo. 

Cuando eres pequeño las navidades son lo máximo. 

Cuando eres joven y está toda la familia desperdigada por diferentes geografías también tienen su encanto porque es una rara ocasión para coincidir todos. 

Cuando tienes críos pequeños estas fiestas molan porque vives de su felicidad.

Afortunadamente ya no soy pequeño, mis hijos ya son más mayorcitos, todos los de mi familia vivimos en la misma ciudad (la mayoría en un radio de un par de kilómetros), así que las navidades no son tan importantes (aunque las fiestas son siempre fiestas).

Así que podía resumirlas hablando del absurdo atiborre de comida. Lo único verdaderamente digno de reseñarse es que fui el responsable del menú del día de Navidad y por una vez renuncié a la carne y me decidí por una receta de pescado que encontré buceando en internet:

Merluza con cebolla caramelizada con mermelada de melocotón con reducción al Pedro Jiménez sobre lecho de puré de papas (a esta recerta le añadí —por mi cuenta y riesgo— unas manzanas caramelizadas, pero la verdad es que eso sobró... y casi que el puré también). Yo no soy muy de blog gastronómico, eso se lo dejo a mi amigacho Sap, que es un artista (pueden buscarla en google), pero sí les muestro una fotito que le hice y les prometo que fue en éxito de crítica y público (de lo contrario no vendrían los Reyes, claro).

En fin, aparte de eso, ya en serio, lo más interesante de estos días es que ha vuelto mi hija (ahora estudiando Psicología) a casa y con ella se trajo a su gata.

La verdad es que los gatos son animales que nunca me han gustado y por los que sentía desconfianza y hasta antipatía, pero eso ha cambiado estas últimas semanas, me he vuelto algo más tolerante con esas criaturitas.

Temía decepcionar a mi hija por no saber cuidar bien del bichejo, por eso una mañana me empecé a preocupar porque llevaba un buen rato buscando a la gata y ésta no aparecía por ninguna parte, ni siquiera en sus inverosímiles escondrijos favoritos. Estaba yo en pleno disgusto y turbación por tan imperdonable extravío cuando escucho un ruido extraño en el salón. Me dirijo hacia allí con sigilo, parmanezco a la escucha atentamente y localizo que el sonido procede del árbol de Navidad... miro hacia allí y al principio no vi nada, pero fijándome con más cuidado vi esto:


Feliz 2014, mi deseo para este año es que los "Pepe Trola" del Selu estén inspirados en el COAC.


lunes, 24 de junio de 2013

Superluna

Este "ñaiku" (haiku español rimado) de mi invención para esta Superluna:

«Noche de junio,
oculta las estrellas
el plenilunio»

Así se ve la superluna desde mi terraza

Noche de San Juan, y noche de sueños intensos y largos, pareciera que he soñado una novela entera de principio a fin, capítulo a capítulo.  

Anoche vi la luna desde la terraza y miré la hoguera desde mi ventana, más grandes que otros años, ambas.

Nada más despertarme me he venido al PC para buscar una palabra que apenas sé escribir en castellano y que en mis sueños sabía pronunciar en un idioma que nunca he estudiado. He comprobado —sin mucha sorpresa— que la palabra era correcta, lo cual alimenta mis esperanzas de que otras partes de mi sueño también puedan contener verdades, especialmente las partes más interesantes, como aquella en la que encontraba un pequeño tesoro que a otros les pasaba inadvertido.

Pronto lo sabremos, algo ha de aguardar —bueno o malo— cuando a uno se le concede un regate a la de la guadaña.

sábado, 11 de mayo de 2013

Sap, el taxidermista y el viral de las sombras chinas

Recientemente, en una de esas 'limpiezas' —o reordenaciones decorativas— recidivantes , ha aparecido un libro que no había vuelto a ver desde que lo compré y leí, allá por febrero del año 2006. Se trata de «Curso de Taxidermia (y otros papeles corraleños)» de don Francisco Manuel Espinosa Carrasco, mi amigacho "Sap".

Helo aquí. Admiren esta joya.
 
Observen esa portada, espeluznante como la salita del motel de Norman Bates.
 
Gocen de la foto de la parte trasera: nada del posado literario habitual, el maestro Sap mira de reojo —tras sus sólidas gafas de tipo harto de lecturas— al cotilla lector desde la comodidad de su pijama y su bata, tranquilamente despeinado y sin afeitar aún.
 
Pásmense —así mismo— con la dedicatoria que me regaló, en la cual no podía faltar su clásico sello humorístico coronando la misma (y menuda caligrafía de lujo que se gasta nuestro eximio pendolista). Esta joya literaria la guardaré entre algodones: algún día mis nietos, si se ven en apuros económicos —los dioses no lo permitan—, podrán subastarlo por millones de bitcoins —o pesetas— o la que sea entonces la unidad monetaria.

Ayer me tragué sin pestañear un documental de más de tres horas sobre Woody Allen. También me he visto el capitulito semanal de "Mad Men", el de "Juego de Tronos", el de "House of Cards", el de mi vicio inconfesable (sshhhhhhhh: "Cuéntame cómo pasó"), he gozado del cine en compañía de la Lawrence en «Silver Linings Playbook», con la Chastain en la captura de Bin Laden en «Zero Dark Thirty», estoy leyendo —como suelo— varios libros a la vez, etc.
 
Así es mi vida normal, por lo que podrán comprender que tengo un gran cacao en mi cabezota. De tal manera que cuando el otro día me pasaron un vídeo de esos virales sobre unos tipos que trabajaban con sombras me sonó a 'déjà vu', pero no conseguía recordar la fuente de mis recuerdos, si era un capítulo de alguna serie, si se trataba de una peli, de cualquier cosa que hubiera leído en una revista o en internet o de alguno de los libros que leo.
 
Finalmente me caí del caballo y recordé el origen: era por la reciente relectura de uno de los relatos del "Curso de Taxidermia" de Sap. Concretamente de este que retrato y transcribo:
 
Luego, durante la sobremesa, el abuelo —más ingenioso y también mas desapegado al consumo de imágenes— organizaba, al igual que en las noches de tormenta en las que se iba la luz, pequeños espectáculos de sombras chinescas proyectadas ante una sábana.
 
 
Reconocemos que a los niños nos admiraba en un principio su habilidad para, ejecutando sencillos escorzos manuales, crear gracias a la breve llamita de una vela, cabezas de perros, águilas en vuelo y conejitos de nerviosos movimientos. Pero, con suerte, el teatrillo de sombras no podía durar más del cuarto de hora por mucho que se esforzara el abuelo en la creación de nuevos personajes, pues su arte era limitado y conocíamos de memoria su repertorio animalesco.
 
Por cierto, que el vídeo viral de las sombras chinas —que ha provocado esta entrada— fue éste
 

sábado, 13 de abril de 2013

Manuscrito

Hete aquí una ocurrencia manuscrita anotada en mi cuadernillo.

La letra no es de Luis Bárcenas, es mía, todavía –aunque poco y mal– recuerdo lo que es escribir con bolígrafo.

 

sábado, 2 de marzo de 2013

Divisando el plumero del que cojea en Feisbuc


No me mires con esa superioridad moral: seguro que tú también has cotilleado algo del pasado en la Red. Has buscado a ver que pasó con aquelos compañer@s del colegio o el instituto e incluso del reformatorio, quién sabe.

Así ha sido como me he tropezado con el perfil en Facebook del tipo aquel a quien sólo recuerdo por su suprema torpeza para los idiomas. 

Tengo grabada aquella mítica escena en mi mente, que asistía atónita a lo que se estaba representando ante sus entonces jóvenes e inocentes ojos y orejas. 

El profe de Francés pronunciaba lenta y marcadamente el participio del verbo "ver" para que el alumno repitiera imitando su pronunciación:

-Vfffffiiiiiii

Pero, invariablemente, el torpe de las narices pronunciaba:

-BUUUUUUU

Y el profe, pacientemente, insistía:

-Vfffffiiiiiii

Y él:

 -BUUUUUUU

Y así hasta una docena de veces escuchaba incrédulo aquel diálogo absurdo:

 -Ffffffiiiiiii
 -BUUUUUUU 
 -Vfffffiiiiiii
 -BUUUUUUU 
 -Vfffffiiiiiii
 -BUUUUUUU
 -Vfffffiiiiiii
 -BUUUUUUU
 -Vfffffiiiiiii
 -BUUUUUUU
 -Vfffffiiiiiii
 -BUUUUUUU


El alumno no movía ni un milímetro sus cuerdas vocales para intentar modificar su penosa pronunciación, hasta que el frustrado profe se rindió por agotamiento.

En fin, tan buñueliana secuencia forma parte del trailer de mi vida.

Cotilleando su feisbuc, lo que más me ha extrañado no es tanto cómo ha degenerado físicamente el tipo a la vista de las fotos del presente (ya que casi todos hemos sufrido un proceso semejante). Ni siquiera me sorprende tanto que se haya casado con una chica bastante mona, ni que sus hijas sean unas bellezas, lo que más me alucina es que el tipo tenga la caradura de poner en su perfil... ¡¡¡que habla francés!!!

 

domingo, 17 de febrero de 2013

El bichejo que emergió de mis sueños

Todos hemos podido experimentar en alguna ocasión –¡con asombro!– ese curioso fenómeno por el cual algo que sucede en el mundo exterior lo terminamos incorporandos a nuestros sueños. Es algo raro e inquietante, pero sabemos que sucede.

La otra mañana estaba yo tan a gustito soñando, cuando de repente un bicharraco volador empezó a golpearse en su torpe vuelo contra mi nuca, y lo hacía repetidamente, persiguiéndome, como esas moscas idiotas que entran en un bucle perpetuo de chocarse contra un cristal, llegó a hacerlo cuatro o cinco veces.

En ese momento me desperté, pero no con ese alivio que se siente al despertar de una pesadilla, sino más bien con un desasosiego como sospechando que nos hallásemos ante un caso de haber incorporado a un sueño algo que ha ocurrido realmente en la habitación en la que duermo.

Dada mi primitiva fobia a los bichos soy bastante cuidadoso de que no entren insectos en la habitación, las ventanas están "protegidas" por tupidas redecillas disuasorias, pero nunca se sabe, así que hice una inspección visual del dormitorio en busca de la indeseada presencia de algún posible insecto volador. Nada de qué preocuparse y sin embargo no me quedé muy convencido.

A lo largo de esa mañana de sábado no pude evitar preguntarle discretamente a mi mujer. 

– Oye, ¿tú esta mañana has intentado en algún momento despertarme dándome unos golpecitos con el dedo en la nuca?

Se me quedó mirando con perplejidad y me dijo que, claro, que no tenía ella nada mejor que hacer que eso. Así que, aunque no sacó el cartel de "ironía", entendí que ella no había tenido nada que ver con mi  desconcertante y prematuro despertar de aquel día.

Y ahí quedó la cosa, aunque yo seguí con la turbadora idea de que de verdad un insecto gordo chocó contra mi cabezota (que no tiene mucho que envidiar en cuanto a consistencia y volumen perimetral a la del entrenador interino del Barça: Jordi Roura).

***

En la tarde del jueves me hallaba tan tranquilitamente sentado frente al monitor del ordenador intentando lidiar con los varios cursos MOOC que realizo simultáneamente, cuando de repente, por detrás mío, a mi derecha, se escucha un perturbador zumbido provocado por el veloz aleteo de un insecto volante no identificado, el cual –absurdamente– cruza frente a mí para ir a impactar contra el monitor, pero pese a sonar un repugnante crujido como a roto, el bicho remontó de nuevo su sonoro vuelo en otra dirección. El insecto era casi del tamaño de un moscardón, pero lucía un color y "textura" de mantis. Se me puso la piel de gallina.
En estos casos suelo reaccionar nerviosa y cobardemente, como Woody Allen en la célebre secuencia de «Annie Hall» con las langostas en la cocina. 

Sali corriendo y tomé rápidamente del mueble bajo el fregadero un bote de insecticida. Crucé el pasillo velozmente como un relevista olímpico, con mi spray en la mano cual testigo, y me encerré valientemente en mi habitación: yo contra la bestia, como un torero que se enfrentara él solo contra seis toros seis.

De acuerdo: yo soy unas diez mil veces más grande y robusto que el insecto y vengo armado además con un arsenal químico, pero así es la vida (y él tiene superpoderes de los que yo carezco: puede volar). Empecé a seguir –a una prudente distancia– el vuelo del espeluznante  bichejo verde rociándolo sin descanso. Casi agotado el spray y en vista de que el bichejo no cesaba en su torpe vuelo miré el bote de insecticida por si había cogido el de "rastreros" en vez del de "alados" y cuál no sería mi sorpresa y decepción al comprobar que acababa de vaciar un inocuo ambientador.

En estas que entra mi señora a la habitación, olfatea –arrugando la nariz y echando la cabeza para atrás resoplando– mira mi mano con el spray, y me pregunta (sin necesidad de nuevo de mostrar el cartel de "ironía"):

– ¿No crees que se te ha ido un poco la mano?

– Es que creía que era insecticida y quería matar a ese bicho–
y señalo la cortina donde se acaba de posar.

– Pues vaya despedicio más tonto–
dijo, enarcando las cejas en su clásico mohín de "Dios mío, qué paciencia hay que tener", mientras se acercaba, zapatilla en mano, al bichejo y lo mandaba al cielo de los insectos de un certero golpe.

sábado, 2 de febrero de 2013

Need for Sleep

Intenta ponerte en mi lugar.

La situación es la siguiente: te incomoda una sensación de alerta instintiva, un ruido que te sobresalta y abres los ojos y te encuentras con “el panorama”.

Te percatas de que te has dormido mientras conducías por la autovía con el coche fijado a lo máximo legalmente permitido en el regulador de velocidad de a bordo, que el ruido que te ha despertado es el de la raya continua que acabas de atravesar antes de salirte de la carretera por la izquierda y que esos bruscos sonidos y zarandeos que ahora te acongojan los producen tus neumáticos en plena excursión campestre.

La mala noticia es que en ese preciso lugar no hay quitamiedos. La peor es que en unos poquitos metros empieza el siguiente tramo del mismo, y aunque aprietas bien los puños –porque sabes que vas a impactar contra él– tienes una clara voluntad de sobrevivir a ese inevitable accidente, así que invocas a voz en grito a Dios, al Destino, al Universo o como quieras llamar a esa extraña fuerza que sospechamos lo guía todo:

-    ¡ASÍ NO, AHORA NO, JODER!

Y giras el volante tratando de volver a la carretera sin volcar y el quitamiedos está cerquísima y te lo vas a comer de todas todas. Y te lo comes. El golpe –violentísimo– produce un horrible ruido metálico y notas que te elevas sobre el suelo a más de cien kilómetros por hora, y crees que inevitablemente vas a volcar y dar vueltas de campana, porque estás a dos ruedas. Y tratas de volcar con tu cuerpo el coche para enderezarlo y caer del lado bueno mientras gritas MIERDA, MIERDA, MIERDA, como dándote ánimos y el vehículo al caer golpea brutalmente contra el asfalto, del lado correcto. ¡Chócala, ángel de la guarda!

Y no sabes cómo, pero lo has conseguido, el coche ha aterrizado derecho sin llegar a volcar, has logrado frenarlo, notas que las ruedas y las llantas están destrozadas y te vas orillando a la derecha hasta dejarlo parado sin que ponga en peligro el tráfico.

Te bajas temblando, mirando y palpándote todo el cuerpo porque no sabes si estás entero o te falta algún trozo, la adrenalina te ha convertido en un superhéroe por un rato, pero en seguida vuelves a tu pequeña humanidad miedosa y tiemblas y lloras comprendiendo lo fácil que es dejar a tus hijos huérfanos y a tu mujer viuda, de la manera más tonta, inesperada y ridícula.

Y llamas a la grúa y viene Murphy con la tostada, porque sí, claro, después de tener el seguro a todo riesgo durante ocho años, el mes pasado decidiste ponerlo a terceros. Puta crisis.

La nota alegre es que Osquitar junior, enterado del morfeístico inci/accidente, me dijo reprendiéndome cariñosamente, que no se me ocurriera volver a “jugar” al «Need for Sleep».

viernes, 20 de julio de 2012

En la manifestación de Madrid

Soy poco dado a manifestarme, lo reconozco. Pero cuando llega un gobierno a tocarte las narices y la nevera contándote esas increíbles mentiras... es hora de movilizarse.

Me quitan la paga de Navidad y seis días libres. Esto último será por joder, porque no va a ahorrarle ni un euro al estado, os lo garantizo: ¡ni un puto euro! (mi trabajo es especilizado y nadie puede sustituirme ni yo puedo sustituir en sus puestos a los demás compañeros, totalmente absurdo y falso lo que le venden a la ciudadanía).

En fin, están pervirtiendo la democracia con un descaro bestial: haciendo justo lo contrario de lo que decían que harían en su programa electoral.

Dada mi imaginaria agorafobia ha sido raro verme rodeado de tantísimas personas. Los panfletos fascistas hablan de 40.000. ¡JAJAJAJAJA! Os aseguro que había gente como para llenar varios campos de fútbol. El Metro (¡1,50€ por dos estaciones!) iba tan cargado –hemos dejado pasar uno y al siguiente me he tenido que abrir paso a empujones– que me he bajado en Sol en vez de en Banco de España, porque me agobiaba cual sardina enlatada.

Le digo a la Viti: bajamos por la carrera de San Jerónimo y vamos a Neptuno. Tururú para mí: en las puertas del Congreso había un despliegue policial impresionante y las dos calles que dan a él estaban cortadas, así que hemos bajado por Cedaceros hasta Alcalá. Pese a llegar pronto había tantísima gente que nos hemos apalancado cerca del Metro de Banco de España. Allí, justo a nuestro lado, estaba la pancarta de los actores, con la familia Bardem (Javier, su hermano y Pilar), Loles León, Marisa Paredes, Tristán Ulloa, etc. Aquí un vídeo del momento:
Aquí otro con la mani ya en marcha hacia la Puerta del sol: :
Y este último en los momentos previos al arranque:

lunes, 11 de junio de 2012

En la Feria del Libro de Madrid con Antonio Muñoz Molina, again.


Desde hace unas semanas –cuando me enteré de que este año seguramente nos vamos a quedar sin vacaciones– planeé darme un gustazo. Y es que siempre he tenido el capricho de jugar al golf, pero jamás lo había hecho. En una ocasión me llegué al club más cercano a casa, pero cuando pregunté por los precios y me los detallaron se me fueron encogiendo las ganas. Con motivo, como digo, de mi disgusto por no tener vacaciones este año me dije: ahora o nunca, tonto, date al menos el capricho de tomar unas clases de golf.  

Dado que la cosa no está para excesos económicos anduve rebuscando en esas páginas web tan de moda que ofrecen importantes descuentos y al fin di con una oportunidad interesante: una clase de iniciación para toda la familia (la Sra. Maif, nuestos “peques” Óscar Jr. y Marta, et moi) por un precio bastante ajustadito. A primeros de mayo reservé las clases y para asegurar el éxito climatológico de la jornada decidí escoger la fecha del sábado 9 de junio (o sea, el cuarenta de mayo mismamente). Lo único malo es que hay que desplazarse hasta Madrid, 150 kilometritos de nada entre ida y vuelta.

Al enterarme de que mi admiradísimo Antonio Muñoz Molina iba a firmar ese finde en la Feria del Libro madrileña tuve claro el plan: el golf es de 11 a 12:30 y según salgamos de allí nos vamos al Retiro, donde AMM estará firmando hasta las dos.

Llegado el día nos levantamos tempranito y partimos en busca del lugar donde haremos las prácticas de golf. Sobrado que es uno, prescindo del GPS que se queda en casa –porque me gusta dejar siempre un poco de lugar para el suspense– y antes de salir miro en Google Maps el número de la salida de la M-50, luego la carretera que hay que seguir y por último intento memorizar las “horas” de las rotondas (la primera a las doce, la segunda a las nueve, etc) que conducen al lugar. Suele acontecer que cuando le dejas un poco de lugar al suspense, este se acomode y repanchingue en el mismo, como de hecho sucedió, así que llegamos con un cuarto de hora de retraso al curso. No hay problema: están acostumbrados a que la gente se pierda por esas latitudes y parece que lo tienen previsto.

Un joven y atlético instructor es el encargado de impartirnos las clases. Tras unas breves explicaciones teóricas allí nos plantamos con nuestros hierros para dar nuestros primeros golpes en tan molón deporte. Vamos lanzando las bolas con más voluntad que acierto mientras el instructor nos va corrigiendo la manera de agarrar el palo, la postura, el movimiento y demás detalles sobre la marcha. Enmendándonos según el superior criterio del profe conseguimos ir levantando mejor nuestras bolas que son cada vez más precisas, lo cual no quita que de vez en cuando le atices al suelo o te salga una pelota vergonzosamente rasa.
Un par de cubos de bolas lancé, caray, al final de tanto meneo casi me disloco la cadera, así que el instructor nos cambia los hierros por los putter y nos lleva a la zona de prácticas de green.
Clases de golf

Nuevas explicaciones y a practicar ya lanzando al hoyo, que es más diver. Cuando hubimos practicado bastante cerramos el curso de iniciación con un mini torneo: padre vs hijos.

El último tanto de la competición lo jugué yo. Había dejado la bola a un metro escaso del hoyo. Si la metía empatábamos, pero si fallaba habíamos perdido. Le doy y me quedo a cuatro o cinco centímetros del objetivo. El instructor y mi señora me lanzan miradas aprobatorias, como diciendo: se te ha notado un poco, pero has hecho bien en dejar ganar a los chicos, eres un buen padre. Les envío un disimulado guiño como dando a entender que efectivamente he fallado a propósito, lo cual es incierto, pero al menos minimiza mi vergüenza por tan penoso golpe.

Al abandonar las instalaciones deportivas estuvieron comentando los chicos cuánto les había gustado la experiencia (a mi señora me parece que le gustó más el instructor que el propio golf). Sólo entonces nos damos cuenta de lo tarde que es: nos hemos retrasado bastante y encima he aparcado en el quinto pino. Según vamos entrando en Madrid se hace evidente de que de ninguna manera vamos a llegar al Retiro antes de las dos, mierda. Así que se impone un cambio de planes, comer en Madrid y esperar a la tarde para ir a por ese ejemplar dedicado por el autor de «Nada del otro mundo» por el que llevo suspirando desde que salió a la venta hace unos meses. Desde entonces me estoy reservando voluntariosamente esta recompensa para la Feria del Libro.

Ops, me percato de que me voy a perder las clasificaciones de la Fórmula 1, mecachis. Telefoneo a mi padre y le pregunto si le importaría grabármelas. Accede gustoso.

Recientemente busqué en internet la receta del pollo al estilo Kentucky y entre las muchas que vi seleccioné la que me pareció más convincente, me la imprimí y nos pusimos madame Maif y yo a ponerla en práctica. Resultó harto laboriosa y nos llevó mucho tiempo, pero el resultado mereció la pena. Ahora, teniendo que buscar un sitio para comer, se me ocurre ir a un KFC, propuesta que inmediatamente es aprobada por unanimidad.

Al acabar con el crujiente pollo me conecto con el móvil a internet para buscar el horario exacto de firmas de por la tarde de AMM y la caseta. ¡Ostras, no empieza hasta las siete! Así que –¡como me temía!– para rellenar tiempo, la parte femenina de mi comando terrorífico propone ir de compras. Se produce un empate en la votación, pero el voto de calidad de la jefa impone que vayamos de tiendas a menear trapitos (aunque Osquitar y yo nos escaqueamos en un local de videojuegos durante un buen rato).
En el estanque del Retiro camino a la Feria del Libro
En el Retiro antes de ir a la Feria del Libro

Con el maletero lleno de ropa veraniega partimos por fin hacia el Retiro. Como queda bastante tiempo hasta las siete nos damos un paseo por el estanque y después nos ponemos a patearnos casetas.  Hacemos una pausa sentándonos en un banco mientras nos comemos unos helados para reponer fuerzas. A Marta se le cae un gran trozo de chocolate que desaparece misteriosa e incomprensiblemente.

Óscar Jr. es el primero en comprarse un libro. Marta iba buscando un título en concreto pero acaba comprándose otro. La señora Maif no busca ninguno porque aún no se ha empezado el último de Almudena Grandes y ahora trabaja doce horas diarias.
Mientras camino una joven me da un tetazo en la espalda y encima se disculpa: no te preocupes, mujer, no pasa nada. Un rato después un señor mayor me pisa un pie. También se disculpa: ya podía mirar usted por dónde anda, le recrimino con desabrida expresión.

Se van acercando las siete y Marta sigue buscando su inencontrable libro. Nos detenemos en una caseta en la que se supone que lo tienen y mientras preguntan por él yo me quedo mirando a una escritora que está a un metro de mí firmando. Bueno, lo de que está firmando es un decir porque en los minutos que estuve ahí no firmó un solo libro. Me pareció una mujer muy hermosa, miré el nombre de su cartel y la verdad es que no me sonaba de nada: Maha Akhtar.

Le pregunto discretamente a la Sra. Maif si tiene idea de quién es esa individua y me dice que es la nieta de una paisana suya que se casó con el maharajá de Kapurthala. Me imagino que me está vacilando, dado que la mujer tiene ciertamente una belleza oriental con una piel acaramelada muy apetecible, pero luego compruebo que es cierto. Al parecer en la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg en Madrid el ‘majara’ ese conoció a la cantante malagueña de cuplés Anita Delgado y se enamoró de ella. Le propuso matrimonio y aunque en principio lo rechazó, el maharajá insistió vía epistolar desde París y acabó aceptando. La carta de aceptación, mal redactada, la corrigió y la reescribió don Ramón María del Valle-Inclán.

Bien, pues la tal Maha Akhtar es la nieta de Anita, que es bailaora de flamenco, vive entre Nueva York y Sevilla y en la Feria presentaba su tercer libro.

Marta al final compró otro libro distinto al que iba buscando, pese a que allí lo tenían. ¡Mujeres!

Y no podía faltar mi clásico episodio de despiste. Nos vamos por fin hacia la caseta 68 donde firma Antonio y de camino le comento a mi señora:

Pues creo que esta tarde también firma Elvira Lindo

Me mira con cara de conmiseración y me dice:

¿De verdad no te has dado cuenta de que te la acabas de cruzar ahora mismo?

Me giro hacia atrás y, demonios, efectivamente acaba de pasar a mi lado y la veo dirigirse con elegantes andares hacia su lugar de firmas. No tengo remedio.

Al llegar a la caseta de Antonio ya hay una pequeña cola formada y miro inquisitivamente a los que me preceden imaginando que alguno de ellos bien pudiera ser gente a la que tanto he leído en el blog de AMM. Mi hija se pone a mi lado porque no quiere perderse mi encuentro con Antonio, sabe que es mi escritor favorito y se burla de mí por mi frikismo muñozmoliniano ( me he leído casi-casi todo cuanto ha escrito).
–¿Tú crees que te va a conocer?
 
–Conocerme seguro que no me conoce, pero espero que cuando le diga mi nombre para la dedicatoria le suene de haber participado alguna vez en su blog.
 
–Ya, claro –me vacila– ¿Tú crees que un escritor tan ocupado se puede acordar de todos los frikis que publican comentarios en su blog?
Me deja un poco planchado porque su razonamiento parece intachable.

Me va llegando el turno en la fila y nos colocamos estratégicamente. Osquitar en plan Paparazzo busca una posición para tirar algunas fotos con el móvil, Marta a mi lado para no perderse la vergonzosa escena de como Muñoz Molina me despacha con rapidez e indiferencia, y la Sra. Maif muy cerca tras de mí en plan «La fiera de mi niña» porque el trozo de chocolate del helado que se le cayó a Marta mientras descansábamos en un banco ya ha aparecido: justo en mis pantalones claros a la altura del culo en forma de gran mancha marrón.
En la Feria del Libro de Madrid con Antonio Muñoz Molina
En la Feria del Libro de Madrid con Antonio Muñoz Molina
En la Feria del Libro de Madrid con Antonio Muñoz Molina
En la Feria del Libro de Madrid con Antonio Muñoz Molina

Me planto frente a Antonio y le tiendo el ejemplar recién adquirido de «Nada del otro mundo», me mira, me dice que qué tal, toma el boli para hacerme la dedicatoria y me pregunta mi nombre. Al decírselo levanta la cabeza sorprendido, hace un gesto inequívoco de alegría y amistad (creo que dijo: “Hombreeeee”), suelta el boli, se incorpora sonriente y me tiende la mano cordialmente. Como soy bien mandado aprovecho rápido para transmitirle recuerdos de Sap nada más estrecharle la mano y antes de hacerme la dedicatoria me cuenta un poco sobre los relatos que se recogen en el libro, porque le confieso que aún no he leído ningún relato suyo (aunque «Sefarad» también podría considerarse una colección de relatos magistrales con un hilo común, pienso ahora). Me firma y me despido rápido un poco avergonzado por haber incrementado la longitud de la fila. Le digo lo que fuera de contexto parecería una obviedad y un formulismo: “Encantado de saludarte”, pero que en este caso es literalmente así, salgo encantado cuando mi hija me va diciendo:
–¡Ostras, papa, es cierto que se acuerda de ti!
Y mi mujer irónica:
–Míralo, más feliz que una perdiz porque lo ha reconocido su amiguito del alma, anda bájate la camiseta y oculta esa mancha que parece que te lo has hecho encima.
Y así, agotados por el golf y por las caminatas entre libros, nos marchamos a descansar en nuestro hogar. Me pasé por casa de mis padres para ver la Fórmula 1 y por fin me retiré a mis aposentos tranquilamente con mi preciado libro de relatos, que como lector malcriado que soy empiezo por el final, por «El miedo de los niños».

martes, 20 de septiembre de 2011

Ranking de maduritas sexys de las series de TV

Desde hace algún tiempo tenía previsto hacer un ranking de los personajes femeninos más odiosos de las series de televisión, pero aparte de la señora Herminia de «Cuéntame» –metomentodo insoportable, suegra paradigmática– todas las bicharracas se concentran en la serie «Mujeres desesperadas», con lo cual la cosa no tendría mucha gracia ni variedad, así que he cambiado la idea original para confeccionar finalmente un listado con las actrices más sexys mayores de cuarenta tacos. Vamos a ello:

Nº 1 - Lisa Edelstein, nacida el 21/05/66 (la Dra. Cuddy de «House»)
Lisa Edelstein, MILF, madurita sexy, Dra. Cuddy en House

Esta maravillosa señora es mayor que yo, ¡quién lo diría! Morbazo increíble. Si la ves en alguno de sus papeles en cine cuando era más jovencita ya era guapa, pero es que con la edad se ha ido rearmando y se diría que ahora está en su punto óptimo.






Nº 2 - Laura Linney, nacida el 05/02/64 (la Cathy de «The Big C»)
Laura Linney, la Cathy de The Big C, MILF, madurita sexy




 Otra que parece haber pactado con el diablo, pese a contemplarla casi medio siglo de existencia. Su papel estelar en «Con C de cáncer» la ha relanzado al Olimpo de las bellezas olvidadas.













Nº 3 - Martha Plimpton, nacida el 16/11/70 (la Virginia de «Hope»)
Martha Plimpton, la Virginia de «Hope», MILF, madurita sexy


 Esta es más jovencita y resulta muy atractiva por sus generosas sonrisas, esa cara tan simpática con la que dios la obsequió, que hace que te caiga bien aún cuando interprete papeles de mala (como cuando hace de abogada sin escrúpulos en «The Good Wife»). En «Hope» también su personaje se las trae –Greg García es, definitivamente, un enfermo– pero resulta igualmente adorable.








Nº 4 - Julianna Margulies, nacida el 08/06/66 (la Alicia Florrick de «The Good Wife»)
Julianna Margulies, nacida el 08/06/66 (la Alicia Florrick de «The Good Wife») MILF, madurita sexy


 El atractivo de esta dama es difícil de explicar, porque estoy seguro de que no es mi tipo, ni siquiera me parece guapa, pero ¡demonios!, tiene un no sé qué, qué sé yo, que la hace muy deseable.












Nº 5 - Ana Risueño, nacida el 22/6/69 (la Carola de «Cuéntame cómo pasó»)
Ana Risueño, nacida el 22/6/69 (la Carola de «Cuéntame cómo pasó») MILF española, madurita sexy


Y he reservado el quinto puesto para una actriz española, resultando elegida la hermosa Carola de «Cuéntame», cuya belleza excitaba pasiones por doquier, incluso despertó el fuego del deseo en el pequeñajo Carlitos.

domingo, 14 de agosto de 2011

Parecidos razonables

El existente entre las actrices Julieta Zylberberg y Charlotte Gainsbourg.

Penas y alegrías

Esta mañana he ido al oftalmólogo con mis hijos para hacernos la revisión rutinaria anual.

En la recepción de la clínica, la joven del mostrador ha saludado a quien debe ser un “enfermo” habitual, dada la aparente familiaridad  con la que se ha interesado por él al preguntarle –probablemente por simple educación y sin ganas de escuchar la respuesta–:

-¿Qué tal las vacaciones?

El tipo, parecido a Mr. Scrooge, ha contestado que “regular”, pero su cara decía “fatal”, y ha añadido como para justificarse:

-Ya no soy capaz de disfrutar.

Como soy bastante distraído en la sala de espera estaba pensando acerca de la profunda tristeza que supone no poder gozar de la vida y si acaso ello no era aún peor que morirse. En estas meditaciones filosóficas y en otras me hallaba inmerso cuando se ve que han pronunciado mi nombre y apellidos para que pasara a la consulta, sin que me enterase de ello. Mis hijos me han hablado también a la vez –cada uno por un oído–, supongo que previniéndome de que me estaban avisando para pasar, justo en el mismo instante –y esta vez en más alta voz– en el que han vuelto a repetir mi nombre (sin acompañar el apellido en esta ocasión). Al escucharlo me he puesto en pie, pero a la vez lo hacía un tocayo mío que también aguardaba en la sala de espera. Al ver que otro tipo se levantaba me he vuelto a sentar, pero mis hijos me han dicho:

-Que no papá, que te han llamado a ti, que antes han dicho tu apellido.

Entonces me he vuelto a poner en pie, acompañado de los chicos, y mi tocayo ha retornado a su asiento.

Mientras avanzábamos por el pasillo mis vástagos han coincidido en decirme divertidos:

-Ya que estamos aquí quizá deberías pedir cita también para una revisión del oído…

Para mí esto es la alegría y lo más cercano a la felicidad: ver que mis criaturas gozan de un buen sentido del humor y podemos reírnos juntos en una clínica, aunque sea a costa mía.

viernes, 4 de febrero de 2011

Las coñas del Twitter [#humorelpais]

Aún no nos habíamos repuesto de las interminables coñas en Twitter a costa del hashtag #turismoBisbal cuando ha venido rápidamente a sustituirle este #humorelpais propiciado por Nacho Vigalondo y su despido de EL PAÍS debido a su humor políticamente incorrecto. Esto ha provocado en la red social de los 140 caracteres el nacimiento de este hashtag en el que se cuentan los chistes clásicos de un modo correcto. Aquí les dejo unos cuantos que he leído por ahí:

Doctor, ¿qué era los que me había dicho? ¿Sagitario? ¿Piscis?  Señora, por favor, siéntese, tenemos que hablar…
Juguemos al teto: tú te agachas y yo te respeto .
Van un gitano, un negro y un musulmán en un coche. ¿Quién conduce? -El musulmán, por que no toma alcohol.
- Padre, me acuso de ser un pirómano. - Tú lo que lo que necesitas es tratamiento psiquiátrico profesional, ¡majete!
-Señor , ¿ha visto usted a Mistetas? - No señora, pero sería conveniente que le cambiase el nombre a su perro, ya que puede dar lugar a equívocos.
-Papá, papá, ¿dónde están los Andes? -Pregúntale a tu madre que es la experta en Geografía.
No es lo mismo "tubérculo" que cualquier producto hortofrutícola distinto.
-¡Heidi, que sube Clara! -Pues ahora voy a ayudarla empujando su silla por la rampa de acceso que convenientemente instalamos.
-¿Has visto al abogado? -¿Qué abogado? -Pues el que está aquí redactándome un contrato…
Va un caracol y toma la curva tranquilamente.
Entra un gnomo a una farmacia y pide una caja de preservativos: -¿Control? - Sí, gracias, son mis favoritos.
¿Por qué los de Lepe no salen del pueblo? Porque no hay dinero para irse de vacaciones, que son currantes como los demás
-¡Mamá, mamá en el cole me dijeron que soy adicto al Twitter! -¿Cuándo hijo? -About 3 hours ago…
¿Cómo se dice divorcio en árabe? الطلاق
-María, tráeme una naranja. -¿Te la pelo? -Gracias, así me ayudas con el postre para la cena que te estoy cocinando
¿Qué son 4 negros en un coche rojo? Cuatro personas compartiendo coche para no contaminar más
Van dos y no se cae nadie porque se cumple la ley de prevención de riesgos
Con los dedos de las manos, con los dedos de los pies… suman 20
-¿Me pone 2 kg de sal menuda? - Enseguida, señor. - Perdone, me la está poniendo gorda. – Ah, sí, disculpe, ahora se la cambio
Cuántos Leperos hacen falta para cambiar una bombilla? -Solo uno, porque se trata de una tarea sencilla
- Mamá, mamá, en el colegio me llaman por mi nombre.
Van dos y le hacen discriminación positiva al del medio para que no se caiga
-¿Cuántos son 2 más 3? -¡Cinco! -Admiro tu cálculo con ahínco!
-¿Qué es un leproso en una piscina? -Una persona desvalida que necesita tu ayuda
Entran a un bar un alemán, un francés y un español... y mantienen una conversación amena, a pesar de sus diferencias.
-¿Qué es Irene Villa con la regla? -Una mujer independiente aún en edad de procrear si le place.
Entra un gangoso a un bar, y un hombre se ríe de él. El dueño echa al hombre y le dice que JAMÁS vuelva a reírse de un problema
Se abre el telón. Ponen la película. Se cierra el telón.
Tu madre está tan gorda que una visita al endocrino sería buena idea.
Se encuentran en la calle un jorobado y un calvo y el calvo le dice al jorobado: 'Buenas tardes, caballero’
Va un tomate y no le dice nada al otro, porque los tomates no hablan.
¿Cuál es el estadio de fútbol favorito de Irene Villa? El del club de sus amores, desde el respeto al resto de aficiones.
¿En qué se parecen un globo y una mujer? En que ambos han hecho llegar a la humanidad muy alto
-Cariño, dime algo con amor. – Amorcito
-Deme una barra pan y si tienes huevos una docena.  Y salió con una barra de pan y doce huevos
- ¡Menudas peras! -Sí, son de temporada alta.
Un rabino y un cura caminando ven a un niño agachado, atándose los cordones de los zapatos... Los dos se acercan a ayudarle
-¿En qué se parecen la mujer al cepillo de dientes? -En nada, objetos y personas no son comparables, ni siquiera en tamaño.
-Mamá, mamá, ¿los peos pesan? -No digas ordinarieces, Juanito, y cómete la fruta.
No es lo mismo dos tazas de té que dos... vasos de agua.
Va un señor y se sienta sobre un hacha. A nadie le hace gracia, no se debe hacer chistes de las desgracias ajenas.
No es lo mismo una pelota negra que... un cuadrado azul.
-Hola guapa, ¿bailas? -No. -¿Y eso? - Es que tengo reúma y tendinitis en ambas piernas.
¿Cuál es la última botella que abre una mujer en una fiesta? La que usará para brindar por la amada y valiosa igualdad de género.
-Jaimito, en la oración: "María está disfrutando", ¿Dónde está el sujeto? - En María, señorita.
Llega un hombre con dos prostitutas a una pizzería y dice: -¿Me pone 2 pizzas? -¿Familiares? –Sí, por favor, buen hombre, con extra de queso, gracias.

¿Y si Dios nos está entrenando? La teoría que une el DMT, el karma y los ángeles

Un cerebro humano fabrica, en su propia glándula pineal, una molécula capaz de abrir la puerta a un mundo poblado de seres. No fantasmas dif...