viernes, enero 19, 2018

La rueda eterna en el crudo invierno y un tesoro

El rito del cruce de un año a otro, tantas veces vivido ya...ay, qué suerte y qué desgracia a la vez. Se acaban las vacaciones de Navidad (quien las tuviere) y se vuelve a la normalidad, pero la normalidad viene con mucho frío y encima de tener que volver a trabajar —tras la ilusión del descanso— te tienes que enfrentar por la mañana al hielo que cubre el coche (al menos los pobres que no tenemos garaje) y rascar como un condenado congelándote la mano.

Y se pone en marcha la rueda siempre igual: el frío y las heladas invernales, el Dakar sin Dakar, el open de Australia de tenis, el siempre bien recibido COAC 2018 de los carnavales gaditanos, la cuesta de enero...

La primera lectura del año, siguiendo la tónica de estos años anteriores, no es de ficción (en la que me cuesta más meterme, salvo en relatos cortos) aunque tampoco lo metería en el sucio saco desprestigiado de la "autoayuda".

No es, ni de lejos, el mejor manual para meditar, pero eso sí: viene avalado por el que es considerado científicamente el hombre más feliz del mundo, un científico francés (doctor en biología molecular por el Instituto Pasteur) metido a monje budista, Matthieu Ricard .

Se agradece el interesante intento, más convincente en cuanto al sentido de la práctica que en cuanto a la manera de llevarla a cabo.





The Marvelous Mrs. Maisel - La maravillosa señora Maisel
La primera serie que me he visto de una tacada este año ha sido una cortita, pero intensa y deliciosa. Ni siquiera sabía de su existencia hasta que vi a mi adoradísima Rachel subir a recoger un Globo de Oro como protagonista de esa serie, y luego obtuvo otro más.

No diré que me he vuelto a enamorar con Rachel Brosnahan, la actriz protagonista de esta encantadora La maravillosa señora Maisel, porque ya lo hice cuando la vi en House of Cards, en la magnífica e incomprensiblemente cancelada serie Manhattan o en la flojita miniserie de Woody Allen para Amazon Crisis in Six Scenes.

Habitualmente, como gran devorador de ficciones de todo tipo que soy, no tengo problemas con la suspensión de la incredulidad, pero con el capítulo piloto de esta serie me costaba horrores tragarme la premisa de la que parte la historia: que el marido de esta Celestial Diosa la abandone para irse con su secretaria... algo impensable, imposible, absolutamente increíble, absurdamente improbable, insólito. Pero bien pensado: los humanos somos capaces de cosas como esa y otras mucho peores y más incomprensibles.

El caso es que finalmente me dejé llevar por la ficción y ha sido un descubrimiento absolutamente maravilloso para empezar el año seriéfilo. Una pena que sólo sean ocho capitulillos de nada, qué placer pasar el tiempo contemplando a esa señora tan bella y talentosa.


La peste
Tanta promo de Vomistar+ anunciando sus series de producción propia no se habían traducido hasta ahora más que en una serie de comedia corta decente: Vergüenza (a mí La zona ni fu ni fa, he sido incapaz de pasar del primer capítulo). 

Ahora nos llega esta La peste con el prestigioso aval de Alberto Rodríguez, que no sólo cuenta con el talento, sino también con los medios apropiados para sacar adelante un producto bastante decente, a casi dos millones de euros por capítulo, algo hasta ahora jamás visto en un producción española. Esta importante inversión supongo que explica esa indisimulada búsqueda de comercialidad de la serie. 

The End of the F***ing World

The End of the F***ing World es una pequeña miniserie inglesa de ocho capitulillos cortos basada en la novela gráfica de Charles Forsman en la que se narran las andanzas de un adolescente psicópata que se enrolla con una chica problemática a quien en principio simplemente pensaba asesinar. A ratos brutal y a veces hasta tierna, merece la pena disfrutar de esta road movie seriada en plan maratón como hice yo.

Si les apetece ahí la tienen entera en Netflix.



The Last Man on Earth

Al fin acabé la tercera temporada de The Last Man on Earth, una comedia que empezó bien, pero que va decayendo a medida que avanza, lo cual es fastidioso porque el incorporar nuevos personajes debería ser positivo.

En fin, si he tardado tanto en acabarla ha sido por esa pereza por la decepción de la bajada de nivel. Si me meto ya a ver la cuarta será con la esperanza de que el cambio al que obliga a la serie el final de la tercera sea para mejor, porque estaba algo estancada (siempre en mi muy humilde opinión).

Y cierro esta entrada mostrándoles un tesoro: una foto de la dedicatoria con la que mi querido amigo Sap me ha dedicado su libro La merienda del caníbal. ¿Acaso no es esta la mejor dedicatoria de todos los tiempos? Juzguen ustedes:

Dedicatoria de Sap a Óscar Maif de su libro de relatos "La merienda del caníbal"



Saluti a tutti!


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