lunes, agosto 01, 2016

Un finde en los 80

Este fin de semana he decidido que, en vez de hacer un viaje a algún lugar, me trasladaría mejor a otra época. La elegida ha sido la década de los ochenta y el vehículo —dado que, por ahora, no dispongo de una Máquina del Tiempo de las buenas— ha sido doble: una novela y una serie de televisión, ambas plagadas de referencias musicales, así que ha sido una especie de inmersión ochentera tridimensional.

"Ready Player One" es una entretenida novelita ligera del debutante Ernest Cline cuya acción se sitúa en el año 2044 en un planeta Tierra echado a perder para entonces: la crisis es algo permanente, la desigualdad es brutal (¡peor que ahora!... si ello fuese posible) apenas quedan combustibles fósiles y las grandes corporaciones son todopoderosas... hummm.

Ante este panorama la gente apenas encuentra consuelo refugiándose en una especia de Second Life futura de Realidad Virtual llamada OASIS.

Y hete aquí que, para colmo de males, al fallecer el creador y propietario de OASIS, este último refugio se ve también en peligro puesto que el creador de ese universo virtual anuncia en su testamento que heredará OASIS aquel que logre encontrar el Huevo de Pascua que ha ocultado en el mundo virtual. Y aquí entran en juego un pequeño grupo de frikies amantes de la década de los ochenta que se las verán contra los Sixers de la terrible IOI. 

La foto que recrea una vieja cinta de VHS es obra de Steelberg (y puede verse, esta y otras, como la que pondré un poco más abajo, en su cuenta de Instagram ).

Como adelantaba anteriormente toda la novela se desarrolla haciendo constantes referencias a la cultura de los 80, con especial hincapié en los videojuegos, pero también en las películas y en las canciones de entonces.

Steven Spielberg compró los derechos de la novela para llevarla al cine (dirigida por él mismo). Actualmente la película se encuentra en fase de postproducción, aunque no se estrenará hasta marzo de 2018 para no competir con Star Wars.


Y el segundo vehículo utilizado este finde para viajar a los ochenta ha sido mucho más completo, se trata de la serie de Netflix «Stranger Things», escrita y dirigida por los hermanos Matt y Ross Duffer.

Lo mejor que puedo decir de esta serie es que he visto sus ocho capítulos casi seguidos en un solo fin de semana, lo cual hace muuuucho tiempo que no conseguía de mí ninguna otra serie, máxime teniendo en cuenta que duran unos 50 minutos cada uno.

No sé si ha sido por nostalgia, por el hermoso look conseguido al añadirle granulado cinematográfico sobre la filmación digital, por el terrible peinado de la resucitada Winona Ryder imitando al de Meryl Streep en la película de 1983 'Silkwood', por los cliffhanger constantes o simplemente porque la serie es muy completa y pese a sus múltiples referencias tiene una fuerte personalidad propia... el caso es que han caído los capítulos unos tras otro con gran goce por mi parte.

En esta serie de ciencia ficción ochentera tenemos a una pandilla de niños protagonistas —unos nuevos Goonies— centrados en buscar a uno de sus integrantes, misteriosamente desaparecido. Winona Ryder es la madre coraje del pequeño y no está dispuesta a rendirse en su búsqueda, pese a los obstáculos de todo tipo que encontrará. El sheriff del pueblo es un tipo con fama de borrachín malencarado, pero nos demostrará que ni está tan acabado ni se deja amedrentar fácilmente.

Aquí les dejo un vídeo donde se ven algunas de las múltiples influencias que se observan en la serie:


No hay comentarios:

Publicar un comentario